A las ocho en punto, la Plaza de España de Calanda se llenó de magia. El esperado encendido del árbol navideño, decorado con miles de luces blancas y detalles dorados, iluminó los rostros de los vecinos que se habían reunido para dar la bienvenida a las fiestas. Familias, amigos y sobre todo muchos niños abarrotaron la plaza, transformándola la noche del jueves en un auténtico epicentro de ilusión y espíritu navideño. «Es una tarde muy feliz, especialmente para los más pequeños», aseguraba el alcalde de Calanda, Alberto Herrero, mientras observaba el bullicio de la plaza. «Este encendido no es solo una tradición; es un momento para llenar de color nuestro municipio, para compartir con amigos y familia, y para arrancar las fiestas con los mejores deseos para todos», añadía emocionado.
Villancicos y gestos solidarios
El evento no fue solo un espectáculo visual, sino también un canto a la solidaridad. La Asociación de Comerciantes, organizadora del acto, aprovechó el inicio de la campaña navideña para lanzar la venta de boletos solidarios. Los premios incluyen vales regalo por valor de 500 euros y, en un gesto especial, un premio será destinado a ayudar a los damnificados por la DANA en Valencia.
«Este encendido no solo es un punto de encuentro, también es una forma de aportar nuestro granito de arena», explicó Laura Martínez, concejal de Comercio. Los escaparates ya lucen sus mejores galas navideñas, dando un aire festivo a las calles del municipio. Además, los villancicos interpretados por los niños del coro del colegio Virgen del Pilar llenaron la plaza de música y emoción, mientras los asistentes bailaban alrededor del árbol.
Chocolate, cañada y sueños por cumplir
Pero si algo no puede faltar en un evento navideño en Calanda es la chocolatada popular. Este año, los alumnos de 4º ESO del I.E.S. Valle del Guadalope fueron los encargados de endulzar la noche. Con cucharones en mano, repartieron chocolate caliente y cañada mientras vendían productos navideños para recaudar fondos para su viaje de fin de curso a Dublín. «Es una oportunidad maravillosa para colaborar y compartir un rato juntos. Y el chocolate siempre es el mejor aliado contra el frío», comentaba entre risas uno de los jóvenes voluntarios.

Un árbol que une al pueblo
La jornada, marcada por el ambiente festivo y la participación masiva, volvió a demostrar que la Navidad en Calanda tiene un significado especial. «Queremos que esta plaza sea un lugar de encuentro, donde todos podamos disfrutar, compartir y ayudar», comentó Martínez, emocionada al ver la respuesta de los vecinos.
Con las luces del árbol brillando en el centro de la plaza, los villancicos resonando en el aire y las sonrisas de los más pequeños como protagonistas, Calanda encendió algo más que las luces: encendió el espíritu navideño. «Es un día que nos recuerda lo bonito que es estar unidos como comunidad. Ojalá estas fiestas nos traigan a todos los mejores deseos», concluyó Herrero. Calanda ya está lista para vivir unas navidades llenas de luz, música y solidaridad.






