Hay historias que, más allá del esfuerzo físico, nos recuerdan quiénes somos y qué podemos conseguir cuando ponemos la solidaridad por delante.
Carlos Gómez Pina ha recorrido en bicicleta, durante este pasado verano, los 236 municipios de Teruel con su inseparable La Bartolica. En 39 etapas, saliendo y regresando a Híjar, comarca del Bajo Martín, ha unido nuestros pueblos a golpe de pedal y ha recaudado alrededor de 9.000 euros para la Asociación Española Contra el Cáncer. Una iniciativa que merece reconocimiento por su dimensión deportiva y humana.
Pero este reto también nos invita a mirar nuestra provincia con otros ojos. Cada municipio, por pequeño que sea, tiene una historia, un patrimonio y unos vecinos que luchan por mantenerlo vivo. Detrás de cada plaza, cada calle y cada paisaje hay personas que trabajan para conservar sus tradiciones y construir un futuro para las próximas generaciones.
Sabemos que el medio rural necesita mucho más que buenas palabras. Necesita servicios públicos, oportunidades laborales, vivienda y comunicaciones. Necesita políticas que permitan vivir en nuestros pueblos sin renunciar a derechos ni oportunidades.
La lucha contra la despoblación requiere compromiso institucional y cooperación entre municipios. Pero también necesita iniciativas como la de Carlos, que demuestran que el compromiso individual puede movilizar a toda una provincia por una causa común, y no digamos nada si estas iniciativas son colectivas.
Sus kilómetros nos dejan una reflexión: Teruel no es una suma de pueblos aislados, sino una comunidad unida por mucho más de lo que nos separa. Defender nuestros servicios, cuidar nuestras raíces y ofrecer oportunidades a quienes quieren quedarse es una tarea compartida.
Porque el futuro de nuestros pueblos no está escrito. También depende de que seamos capaces de pedalear juntos.
David Valero. GANAR / Castelnou

