El abandono de parques, jardines, calles y servicios básicos urbanos refleja una forma de gestionar lo público alejada de las necesidades reales de la ciudadanía. No se puede construir un Aragón más justo, habitable y cohesionado mientras muchos municipios sufren falta de mantenimiento, deterioro del espacio público y una evidente dejadez institucional.

La limpieza viaria, el cuidado de zonas verdes, el estado del alumbrado público o la conservación de calles y plazas no son cuestiones secundarias. Son servicios esenciales que afectan directamente a la calidad de vida, a la convivencia y a la seguridad de vecinos y vecinas. Cuando un parque aparece abandonado, cuando las farolas llevan semanas sin funcionar o cuando las calles acumulan suciedad y desperfectos, lo que se transmite es una preocupante falta de compromiso con el bienestar colectivo.

Desde CHA defendemos unos ayuntamientos que prioricen la gestión cercana, el mantenimiento diario y el cuidado de los espacios comunes frente a las políticas de escaparate y la propaganda vacía. Porque gobernar no consiste únicamente en anunciar grandes proyectos o hacerse fotos en inauguraciones; gobernar también es garantizar que una persona mayor pueda pasear por una calle segura, que la infancia tenga parques limpios y dignos o que cualquier vecino pueda sentirse orgulloso del lugar donde vive.

El deterioro del espacio público tiene consecuencias sociales. Genera sensación de abandono, empeora la convivencia y acaba provocando desigualdad entre barrios y municipios. Y, además, perjudica especialmente a quienes más dependen de unos servicios públicos cuidados y accesibles.

Las instituciones municipales tienen la responsabilidad de escuchar las demandas vecinales y actuar con planificación, inversión y mantenimiento constante. No valen las excusas permanentes ni la falta de previsión. Los impuestos de la ciudadanía deben revertirse en servicios públicos de calidad y en pueblos y ciudades cuidados, vivos y pensados para las personas.

Aragón merece municipios limpios, seguros y bien mantenidos. Merece ayuntamientos que entiendan que cuidar lo público es también una forma de respetar a su gente. Porque defender nuestros barrios, nuestros pueblos, nuestros parques y nuestras calles es también defender la dignidad de quienes los habitan cada día.

Oliver Navarrete. CHA / Utrillas