El próximo 29 de noviembre los ciudadanos tendrán la oportunidad de decidir si quieren continuar con más impuestos, más burocracia, fronteras descontroladas y servicios públicos cada vez más saturados, o si quieren abrir una nueva etapa. Desde VOX lo tenemos claro, como siempre: España necesita un cambio de rumbo y los españoles tienen derecho a decidirlo.
Santiago Abascal fue contundente tras conocerse la convocatoria electoral. Ha llegado el momento de que los españoles recuperen la palabra y de poner sobre la mesa los problemas que otros prefieren esconder.
Y entre esos problemas hay uno que resulta imposible ignorar: mientras el Estado sigue creciendo, los servicios que pagan los ciudadanos con sus impuestos están cada vez más tensionados.
Lo vemos en la sanidad, con listas de espera y dificultades para acceder a determinados especialistas. Lo vemos en nuestros pueblos, donde mantener servicios básicos se convierte en una lucha permanente. Lo vemos en la vivienda, en la educación y en tantos ámbitos donde las familias comprueban cada día que pagar más no significa recibir mejores servicios. La inmigración masiva ha colapsado los servicios. En España no cabe toda África.
Los españoles pagan más y, sin embargo, reciben menos. La solución no consiste en seguir aumentando el tamaño de la Administración ni en crear nuevos impuestos para financiarla. Consiste en gestionar con rigor, eliminar gasto político innecesario y dedicar los recursos públicos a lo que realmente importa.
Bajar impuestos es devolver libertad. Pero si queremos hablar de prioridades, hay otra cuestión que no puede seguir escondiéndose: nuestras fronteras.
Lo ocurrido en Ceuta demuestra que la inmigración ilegal tiene consecuencias reales. No hablamos de estadísticas ni de debates televisivos. Hablamos de presión sobre las administraciones, de seguridad y de servicios públicos que tienen una capacidad limitada.
Un Estado que no controla sus fronteras deja de cumplir una de sus funciones más básicas. Defender las fronteras españolas no es extremismo. Es sentido común. Es respetar la soberanía. Es exigir que quien entra en España lo haga de manera legal y que quien incumple las leyes tenga que responder por ello.
Y aquí es donde cobra todo su sentido la prioridad nacional. Cuando los recursos son limitados, los españoles deben ir primero. El 29 de noviembre los ciudadanos tendrán la última palabra. O seguimos por el mismo camino, o recuperamos el control de España. Reconstruiremos todo lo que han derribado.

Aroha Rochela. Vox / Andorra