Como la mayoría de los españoles, he seguido las andanzas de nuestra selección de fútbol y, al final, pues muy contento. Celebración moderada y unas cuantas horas de televisión, recreándome en lo jugado, lo ganado y en las celebraciones.
Y pensaba. España ha ganado y todos contentos, las manipulaciones del Mundial quedan olvidadas y a esperar otras. Nadie debería olvidar que Argentina, ya pasó mucho en el Mundial anterior, llegó a la final como llegó, con un jugador excepcional llamado Messi, con algunos de sus jugadores que ni supieron jugar, ni perder, ni comportarse y con ayudas que flaco favor hacen al deporte, pero… Llegó como llegó y otros equipos sufrieron las injusticias, las cobardías, el peloterismo, etc., empezando por el presidente de la FIFA y pasando por todos los dirigentes que se encuentran muy bien en estos pesebres a cuerpo de rey y teniendo clarísimo que el que se mueve no sale en la foto. A callar, a tragar y a esperar otras. No defienden ni a los suyos.
Pasado esto y viendo los partidos, si Argentina hubiera ganado, qué tipo de juego y comportamiento es el que se transmite a los niños y a la sociedad en general. Trampas, manipulaciones, el dinero lo puede todo, mamoneo, sinvergonzonería…
Luego ya, me quedo con las celebraciones españolas. Fuimos y nos llenó de orgullo, campeones del mundo de fútbol, no Reyes del Mundo. Alguien no sabe ni medir, ni utilizar el lenguaje, ni ser elegante. En el colmo de la pijo-gilipollez (luego dicen que hay que potenciar el Instituto Cervantes), alguien decidió que había que poner, en el autobús que paseó a la selección, una frase grandilocuente en inglés, ¿y los españoles que no hablamos inglés?
‘Star shine together’, que dicen que significa ‘Las estrellas brillan juntas’, ojo lo maja que es en español, pues ya ven, algunos no tenemos ni que enterarnos, con decir que «yo soy español», «campeones del mundo» y «lololololololo», ya hemos cumplido, ya somos españoles, mucho españoles y mucho… elija usted.
Termino. Mientras en el campeonato del mundo de fútbol se guardaban minutos de silencio por víctimas de diferentes desgracias, en Ucrania, Gaza, Líbano, Irán y 46 países más, se estaba matando a gente porque así lo han decidido muchos de los que se sentaban en los palcos VIP, rindiendo pleitesía a Trump y acólitos. Y la gente aplaude, canta, baila… mientras otros muchos no tienen derecho a decidir por su país y si quieren vivir o morir. Pan, circo y todos contentos. Daños colaterales.
Llámenme cenizo, protestón o lo que quieran, pero es que me la han puesto… al botecico. Lolo lolo lololololololo...
Pascual Ferrer. Érase una vez


CUANDO EL CUÑADO MÁXIMO SE PONE FILÓSOFO
El «intelectual» del pueblo:— «¡Sociedad descascarillada! ¡Ratas de sofá! ¡Mendigos de la mentira! Nadie se mueve mientras todo se destruye…»
El camarero del bar:— «Manolo, por favor, págame ya los cuatro tercios, deja de gritarle al espejo del baño y tira para tu casa, que tu mujer nos ha llamado tres veces.»
El sofá de su casa:— «Soportar tu peso corporal y tus discursos sobre el apocalipsis social un domingo por la tarde es mi verdadera presión política.»
¡¡¡Cojonera parda!!!… que de cosas.
Qué mérito tiene convertir una victoria de España en un sermón sobre Trump, Gaza, la FIFA, el inglés, los palcos VIP y, porque no quedaba espacio, seguramente también el cambio climático.
Primero reconoce que vio los partidos, celebró el triunfo y pasó varias horas recreándose en la televisión. Después descubre, con gran valentía intelectual, que el fútbol es “pan y circo”. Vamos, que se comió el pan, disfrutó del circo y luego escribió una columna para explicarnos que los demás somos idiotas por hacer exactamente lo mismo.
También le molesta que el autobús llevara una frase en inglés. Terrible tragedia nacional. Menos mal que estaba él vigilando las fronteras del castellano mientras escribía sobre Messi, la FIFA, los VIP y Trump. Cervantes puede descansar tranquilo.
Y para rematar, mezcla una celebración deportiva con todas las guerras del planeta, como si cada gol de España hubiera sido lanzado directamente contra Gaza. Algunos ven un partido; otros necesitan convertir hasta un saque de esquina en un mitin de sobremesa.
No hace falta llamarle cenizo: se presenta solo. Lo de “al botecico” es verdad, porque le han dejado una victoria española botando delante y ha conseguido mandarla directamente fuera del estadio. Lolo lolo lolololo… pero con superioridad moral, que viste mucho más.
Muchas gracias Calatravo. Solo un pero. Yo escribir, segun usted, muy mal con todos mis defecto, pero con mi nombre, usted, no pone el suyo, esa es la diferencia, unos, acertada o equivocadamente damos la cara, usted…
Repito, gracias, a nadie nos va mal que nos pongan a parir, para saber en que campo jugamos.
Pascual, firmar con nombre y apellidos no hace que un argumento sea mejor, igual que escribir con seudónimo no hace que sea peor.
Usted escribió una opinión y yo respondí a lo que decía. En vez de contestar a eso, ha preferido centrarse en quién soy. Es una forma bastante cómoda de esquivar el debate.
Yo no necesito saber nada de su vida para señalar una contradicción en su artículo, y usted tampoco necesita saber la mía para responderme.
Si su mejor defensa es que usted firma y yo no, entonces parece que al texto le faltaban argumentos para defenderse solo.
Dar la cara está bien. Responder a lo que se le dice, todavía mejor.