Vemos con gran preocupación el proyecto que se pretende implantar en nuestro territorio. En pleno corazón del Bajo Aragón Histórico se está gestando una amenaza silenciosa, disfrazada de progreso económico. Se trata de un megaproyecto para instalar hasta 25 macrogranjas porcinas en nuestro territorio. Aunque oficialmente sólo se han presentado dos en Valmuel y sobre unos diez más en otros pueblos cercanos, los documentos revelan que es solo la punta del iceberg: hablamos de 180.000 cerdos, 800 millones de litros de agua anuales y más de 400.000 m³ de purines que podrían acabar contaminando nuestros suelos y acuíferos.

Las macrogranjas no son simples explotaciones ganaderas; son industrias intensivas donde los animales se convierten en cifras, y el entorno, en una variable descartable. La empresa promotora, Litera Meat SLU, vinculada al grupo PINI —cargado de antecedentes por fraude y abusos laborales— promete empleo, pero la realidad es otra: automatización, precariedad y apenas unos cuantos puestos. El alcalde nos anunciaba que iba a haber 15 puestos de trabajo, pero la realidad que pone el proyecto es que son cinco.

¿Y el precio que pagamos? Aire contaminado, malos olores, paisajes degradados y un turismo en retroceso. Algunas instalaciones previstas rozan zonas protegidas. Sin embargo, se tramitan como proyectos independientes para sortear los controles ambientales. ¿Transparencia? Ninguna. ¿Control público? Menos.

Desde Bruselas ya nos han sancionado por incumplir la normativa de nitratos en nuestro país. Mientras, aquí seguimos permitiendo que se instalen estas macrogranjas en zonas de despoblación donde creen que nadie protestará. Pero se equivocan. Alcañiz no está en venta, y su gente tampoco.

El Ayuntamiento debe actuar. No basta con alegar desconocimiento o escudarse en la legalidad formal. Se necesita valentía política, compromiso con la ciudadanía y una postura clara en defensa del territorio. Desde nuestro grupo pedimos una moratoria, una revisión integral del proyecto y, sobre todo, transparencia.

Porque no se trata solo de cerdos. Se trata de agua, salud, dignidad y futuro. De decidir si queremos ser un vertedero industrial o una comarca viva, con agricultura sostenible, turismo, calidad de vida y oportunidades reales.

María Milián. IU-Ganar / Alcañiz