Con esa tonadilla recibimos uno tras otro los años, sin más cambios muchas veces que los propios de la edad, pero en esta ocasión sí comienza un nuevo ciclo, en el gobierno de la Ciudad del Compromiso al menos.

Cerramos un 2024 con el inesperado cese de los 3 concejales de Somos Caspe de las responsabilidades de Gobierno que asumimos en agosto de 2023.

Este llega de forma unilateral y sorpresiva, en el transcurso de la negociación del presupuesto 2025, en el que el PP dio carpetazo a las negociaciones con nosotros, su socio de gobierno, para ir a buscar el apoyo del PSOE, como ya hicieran al inicio de la legislatura en la reunión que celebraron la noche del 15 de junio en una huerta caspolina.

En este presupuesto 2025, el PP presentaba una propuesta que suponía una rebaja en la cuantía asignada a las partidas de áreas gestionadas por Somos Caspe de un 27%, mientras que las partidas asignadas al PP subían un 28%. Además, se pretendía triplicar el número de técnicos en el área de Urbanismo (entendemos que para cubrir el trabajo que el concejal delegado no es capaz de desarrollar) o el traspaso de partidas hasta ahora en la gestión de Somos Caspe, al único control de la alcaldesa; hablamos de Publicidad y Propaganda, Comunicación y Redes Sociales. Partidas que como ustedes comprenderán, son esenciales en la única gestión que hemos visto interesar hasta la fecha a nuestra alcaldesa: vender su imagen, al tiempo que oculta la del resto de los concejales, especialmente si no son de su partido.

Como explicación del cese por parte de alcaldía, nos llega únicamente un argumentario pueril a la par que irreal: «continuas faltas de respeto a los compañeros, en especial a la figura de la alcaldesa».

Las faltas de respeto que nosotros sí hemos vivido son, entre otras, recortar a miembros de la corporación en las fotos oficiales del Ayuntamiento; no delegar funciones de alcaldía (ni avisar tan siquiera) en el teniente de alcalde cuando sales de Caspe más de 24 horas, incumpliendo las disposiciones legales vigentes en materia de régimen local; no avisar de los actos o reuniones a los miembros del gobierno ni tan siquiera afectando a las áreas delegadas; parar un Pleno para que un concejal conceda una entrevista; publicar como «urbanismo» trabajos realizados por el área de deportes; llegar tarde a todas las reuniones; y amenazar a una concejal de Somos Caspe por teléfono diciendo: «Ahora me vas a conocer».

Y pese a ello, y mirando siempre por el interés de todos nuestros vecinos, hemos aguantado en el Gobierno, aportando todo lo que estuviera a nuestro alcance, siendo víctimas de mentiras y engaños continuos, que por supuesto hemos reprochado, acusándonos entonces de faltar al respeto… hasta que el PP ha decidido echarnos por no acatar sus imposiciones.

En el fondo ya tenían lo que querían; un sueldo notable de 42.000€ para la alcaldesa apoyado por nosotros, y ahora controlar la Junta de Gobierno únicamente desde su partido. Porque con soberbia y ego a paladas, y controlando la imagen a vender en los medios;

¿Quién necesita de gestión municipal o de socios de gobierno que aporten el necesario trabajo en cada área?

La irresponsabilidad revestida de fuegos artificiales, besos, abrazos y zarandajas, sigue siendo irresponsabilidad por mucho que se maquille.

Cristian Poblador. Somos Caspe