Corría el mes de Octubre del año 1982, las elecciones generales se anticiparon 6 meses. El entonces presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, tomo esta decisión ante la difícil situación que vivía el partido del gobierno y la dificultad para seguir gobernando. El partido socialista gano las elecciones con una amplísima mayoría absoluta, otro de los hechos relevantes de aquellos comicios fue el hundimiento de UCD víctima de sus luchas internas, un espacio que ocupo el partido que hoy conocemos como el Partido Popular. Por otro lado, aparecían con fuerza en la Cámara Alta Convergencia i Unió y el Partido Nacionalista Vasco. Era el comienzo de lo que algunos analistas políticos denominan la época de "el bipartidismo".

El dominio del partido socialista en los siguientes comicios electorales y la alternativa al Gobierno liderada por el Partido Popular, conformaban dos proyectos ideológicos claros, definidos, y que representaban a casi la totalidad de los españoles. Unos gobiernos que eran capaces de aprobar unos presupuestos anuales, documento económico cuya aprobación es fundamental y necesaria para habilitar al Gobierno en la aplicación de sus políticas en todos sus ámbitos. Una época donde se cuidaba con mimo por parte de los dos partidos dominantes evitar el enfrentamiento ciudadano con la Memoria Histórica y donde primaba la unidad de todos los españoles, independientemente de su ideología, bajo el paraguas de nuestra constitución. Disfrutábamos de un modelo electoral que nos fue llevando paso a paso hasta una democracia plena, donde cualquier partido que así decidieran libremente los ciudadanos podía tener representación y donde todos confiábamos plenamente en este sistema que había sido el instrumento que nos ha permitido alcanzar los años de mayor prosperidad para nuestro país, alternando Gobiernos de Centro Derecha liderados por el Partido Popular con Gobiernos de Centro Izquierda Liderados por el Partido Socialista, un sistema, en el que sobre todo los ciudadanos sabían lo que votaban y que políticas se iban a aplicar a lo largo de cuatro años en función de la opción elegida. Gobiernos que en muchas ocasiones se tuvieron que apoyar en partidos nacionalistas para conseguir las mayorías absolutas en el Gobierno, las cuales les permitieran desarrollar sus programas políticos en todo el territorio nacional, excepto en Cataluña o País Vasco, donde las políticas las iban a aplicar los partidos nacionalistas a cambio de dar estabilidad a los Gobiernos de Centro derecha o de Centro Izquierda, con la ingenuidad de muchos y desconocimiento de todos, que esta situación de concesiones a los nacionalismos unida a una mala praxis política radicalizando posturas con el uso de plataformas por parte de la izquierda radical, desembocarían en el enfrentamiento entre españoles en función de su pensamiento o de su ideología y podía llevar a nuestro país a un callejón sin salida, al fin del bipartidismo.

Elecciones generales de 2015, llegaba la era de la nueva política, después de una mayoría absoluta del partido popular en el año 2011 para volver a sacar a España de otra crisis económica, aparecen nuevos partidos como Ciudadanos y Podemos con un lema común, devolvernos a todos los españoles una democracia renovada, prospera, con nuevas ideas, que iban a mejorar notablemente la calidad de vida de todos los españoles y devolver a España a sus mejores años de democracia y respeto entre todos los ciudadanos.

Y sin embargo la "nueva política", con los nuevos partidos, los cuales carecen de ideología y de ideas viendo a los pactos que son capaces de llegar por un cómodo sillón, nos han llevado al mayor periodo de incertidumbre política contando con la complicidad de los nacionalistas vascos y catalanes, pero sobre todo con la de un presidente del Partido Socialista como Pedro Sanchez, el cual no titubeo a la hora de eliminar del Gobierno mediante una moción de censura a un Presidente del Partido Popular que generaba 500.000 empleos anuales, que saco a España de la mayor crisis de la historia para llevarnos desde el "No es No" a las urnas una y otra vez sin un proyecto claro de futuro para nuestro país junto a los "nuevos" partidos.

Quizá estemos en la antesala de la vuelta de "el bipartidismo", de los proyectos políticos ideológicos claros y concisos de centro derecha y centro izquierda, sin radicalismos ni partidos veleta y quizá, volvamos a saber lo que votamos los españoles cada vez que nos llaman a las urnas con las garantías de que se va a formar un gobierno estable para los próximos cuatro años.