Hoy en Belmonte, en «Bellmunt», estamos de enhorabuena. Después de unos cuantos años de mejora continuada de nuestros recursos locales y de desarrollar y promocionar un turismo rural personalizado y sostenible, el trabajo conjunto de los habitantes de esta pequeña pero encantadora población del Bajo Aragón ha dado sus frutos y hemos conseguido un importante reconocimiento, una marca de calidad que nos va a ofrecer un impulso significativo y una mayor visibilidad.

La incorporación de nuestra localidad en 2026 a la iniciativa «Pueblos Mágicos de España», una magnífica noticia que dicha Asociación, de ámbito nacional, acaba de anunciar hace escasas horas, supone todo un espaldarazo a la labor iniciada hace décadas por los vecinos de Belmonte, que en su día ya supuso la concesión de dos primeros premios de embellecimiento provinciales, en los años 1967 y 1989, y la inclusión de nuestra localidad en una curiosa ruta promocional de turismo nacional en 1969.

Desde entonces, la población hizo suya la salvaguarda de la homogeneidad estética de su casco urbano, realzando la llamativa prestancia de la piedra en sus fachadas y fomentando la presencia habitual de macetas con plantas y flores en sus calles. También se esmeró en la protección y revalorización de sus elementos patrimoniales más significativos, de sus ermitas y miradores, de sus paisajes y su entorno natural, o de mantener sus tradiciones y rememorar sus hechos históricos más relevantes, como las procesiones con tambores durante la Semana Santa o la recreación histórica de la entrega de su Carta Puebla en el año 1232.

A todo ello se ha ido sumando la gestación de una ruta de antiguas bodegas y otra de oliveras centenarias, con la visita a la «Olivera Milenaria de Cervera», Árbol Singular de Aragón, o el trazado de senderos para caminar o recorrer en bicicleta todo nuestro término municipal. Asimismo, se ha diseñado un recorrido fotográfico identitario por la población, con el que podemos contemplar cómo era la localidad y sus gentes hace más de 100 años, y se han conseguido crear dos centros de interpretación recordando el paso del frente durante la guerra civil o descubriendo cómo fue el antiguo comercio de la nieve, con la visita a su espectacular nevera, que forma parte de la Ruta de las «Bóvedas del Frío» y disfrutar del sonido de su magnífico órgano barroco, ambos declarados Bienes de Interés Cultural del Patrimonio de Aragón.

Todo esto se ha podido conseguir con el empuje de muchas personas, a las que debemos agradecer su interés y colaboración, así como a todas aquellas entidades, instituciones públicas, establecimientos o asociaciones (mención especial merecen la Asociación Cultural y Turística «Amigos del Mezquín», la de la Ermita de San José o la Cofradía del Salvador) que han contribuido para que muchas de estas iniciativas hayan salido adelante.

Pero ninguna de todas estas actuaciones generaría un valor añadido sin la confianza y la complicidad de los miles de visitantes que, por diferentes motivos, han decidido acercarse a Belmonte durante estos últimos años. Su presencia ha sido el principal aliciente para que nuestro municipio haya decidido apostar por dar ese salto cualitativo en el desarrollo y la promoción turística que la pertenencia a una Asociación como «Pueblos Mágicos de España» supone.

Haber cumplido con los requisitos estipulados y superar la evaluación técnica de la Asociación, entre los cientos de solicitudes presentadas, es un gran incentivo para continuar trabajando. Pertenecer a esa escogida lista de 171 municipios de toda España, más que un premio, es una gran responsabilidad, un acicate para seguir despertando una emoción especial en todo aquel que nos visite.

Me gustaría terminar con la visión que la Asociación ha tenido de Belmonte como un lugar «Mágico», un enclave singular con potencial suficiente para poder dinamizar social y territorialmente y mejorar su economía rural. Sirvan como carta de presentación las propias palabras de la Asociación sobre nuestra población:

«Belmonte de San José es uno de esos rincones que parecen suspendidos en el tiempo. Su casco histórico (perfectamente conservado) te envuelve en calles de piedra, soportales medievales y casas solariegas que cuentan historias de siglos. El silencio, el paisaje que abraza al pueblo y la armonía de su arquitectura lo convierten en un destino que enamora a quienes buscan autenticidad y calma.
Aquí se disfruta sin prisa: de su gastronomía tradicional, del trato cercano de sus vecinos y de tradiciones que siguen vivas. Las rutas por los alrededores, los miradores naturales y la belleza de su conjunto urbano hacen que cada visita sea especial. Por su patrimonio, su esencia histórica y la magia tranquila que lo define, Belmonte de San José se incorpora a los Pueblos Mágicos de España desde este 2026 como uno de esos lugares que hay que descubrir al menos una vez en la vida».

Así sea.
Alberto Bayod. Alcalde de Belmonte de San José