El pasado sábado 15 de noviembre, se enterraron en Caspe las cenizas del brigadista inglés Bernad Mckenna, en una parcela que Bajo Aragonesa de Agitación y Propaganda preparó hace unos años en el cementerio de Caspe.

No era una película, ni un libro: era una familia y amigos ingleses que venían a depositar sus cenizas en Caspe —Aragón—, cumpliendo su deseo de reposar en esta tierra nuestra. Ver a un joven sosteniendo la urna de su bisabuelo pegada a su cuerpo era una imagen conmovedora.

Su hijo hizo un relato de vida de su padre (llegó a España con 21 años), vino a defender la Democracia con las brigadas internacionales y, como sobrevivió, siguió combatiendo el fascismo en África. Sobrevivió y tuvo una larga vida en Inglaterra.

Sus familiares, hijos, nietos, bisnieto y amigos, hablando solo inglés, nos emocionaron (todo traducido).

Yo recordé a Miguel Hernández en sus versos del Herido:

Mi vida es una herida
de juventud dichosa
¡Ay de quien no está herido
de quien jamás se siente herido
por la vida, ni en
la vida reposa
herido alegremente!
Para la libertad sangro, lucho, pervivo
para la libertad, mis ojos y mis manos
como un árbol carnal, generoso y cautivo
doy a los cirujanos.

Gracias a Bajo Aragonesa de Agitación y Propaganda por estos actos de humanidad.

Aurora Pascual Gavín Caspe. Correo del lector