En las últimas semanas, la presidencia de la Comarca del Matarranya/Matarraña ha cambiado de presidente. Rafa Martí puso punto final a su andadura, y Isel Monclús inicia la suya.

Desde la Asociación Gent del Matarranya queremos reconocer la labor llevada a cabo por el presidente saliente, a quien le ha tocado lidiar con uno de los períodos más complicados y exigentes de los últimos años.

Pero permítanme que ahora nos centremos en el nuevo período que se abre, y en los retos que el sr. Isel Monclús va a tener que afrontar. En una de sus primeras entrevistas, destacó que sus principales desafíos pasan por la implantación del Porta a Porta, el Plan de Sostenibilidad Turística y el debate sobre las renovables.

Sin embargo, creemos necesario que también le dedique un esfuerzo especial a potenciar y desarrollar las diferentes formas de participación ciudadana, y a acercar la Administración comarcal a los vecinos y vecinas, pues resulta casi recurrente percibir la distancia, el desconocimiento y la desconfianza que muchos sienten ante este instrumento que, en definitiva, es de todos y para todos.

Las sociedades avanzan, evolucionan y, en consecuencia, se deben adoptar nuevos protagonistas y maneras de hacer las cosas. Así lo dicen las leyes recientes, y ciertamente se antoja deseable que así sea.
La comarca del Matarraña se encuentra en un momento crucial de su destino. En relación con tiempos pasados, y a diferencia de otros territorios mucho más afectados por la despoblación y las consecuencias terribles de la diáspora, hoy en día tenemos una comarca viva y activa, que cada día goza de más prestigio y de más futuro, y con un potente motor social a través de multitud de asociaciones y colectivos comprometidos con nuestra tierra.

Ante un tablero de riesgos vinculados a la masificación, sea turística, eólica o porcina, hoy estamos ante la oportunidad de elegir, lo que sucede en muy contadas ocasiones, entre qué tipo de comarca queremos para el futuro, cuáles van a ser las posibilidades que vamos a legar a los que vengan tras nosotros, y en cómo queremos que sea nuestra tierra en los años venideros.

Se trata de importantes decisiones, sin margen para el error. Pero precisamente por eso, como sociedad debemos contar con más voces, más opiniones, y nuevas formas de relacionar las entidades locales con sus gentes, como a través de presupuestos participativos, mesas de diálogo, consultas, etc. Y ese es el auténtico desafío que el presidente de la Comarca, en su ámbito, tiene ante sí.

Una sociedad abierta, activa y participativa como es la del Matarraña, requiere de unos representantes políticos que abran la puerta al diálogo y que estén a la altura de las necesidades, y que se dediquen cada día a proyectar las suficientes y pertinentes dosis de entusiasmo y esfuerzo para con sus vecinos y vecinas. La gente tiene que percibir que sus representantes son los más entusiastas y apasionados, porque al final, no dejan de ser la pieza lubricante de todo este complicado engranaje que es la Administración.

Por tanto, y desde esta humilde columna, invitamos al sr. Monclús, pero también al resto de nuestros representantes públicos, a que abran este nuevo período con más dosis aún de participación ciudadana y, sobre todo, con mucho entusiasmo y pasión por su encomiable labor, al servicio de todos los vecinos y vecinas del Matarraña, lo que sin duda ayudará a disipar distancias, desconocimientos y desconfianzas.
Cómo dijo Rubén Darío, "no dejes apagar el entusiasmo, virtud tan valiosa como necesaria; trabaja, aspira, tiende siempre hacia la altura."

Juanjo Pérez. Presidente de la Asociación Gent del Matarranya