Durante el tiempo en el que escuchaba, casi exclusivamente, funk y música disco, parecía muy difícil que me embriagase un grupo de pop.

Debía correr el año 87 u 88, cuando los descubrí. Estaba yo vermuteando y en aquellos años el poner videoclips musicales con volumen era algo bastante común en muchos bares. La cuestión es que ese día me llamó la atención una melodía de piano que estaba sonando. Me giré para mirar: ahí estaba, en primer plano, un tipo vestido de traje, con las manos en los bolsillos, moviéndose al son de la introducción musical mientras lo estaban filmando, pero no con una cámara cinematográfica, sino con un artilugio de esos que utilizan los topógrafos para medir distancias largas. Me pareció gracioso. Entonces, empezó a cantar. La verdad es que aquella melodía me gustó. El sonido del grupo me pareció muy agradable. La voz era muy singular y personal. Después de unos cortes, la canción, pasa a otra parte donde canta el batería, con una voz que contrasta mucho de la de Paul Heaton (curioso el Paul, recomiendo leer sobre él y escucharle). Me gustó la cosa y presté atención al video. Mientras los músicos tocaban, unos albañiles iban alzando un muro de ladrillo alrededor de la banda. Soy bastante observador y suelo quedarme con los detalles: la cara del pianista nunca salía, sólo sus manos; pensé: ¡Joder, el teclista esta vetado! El muro de ladrillo caravista seguía creciendo alrededor de la banda. De repente, se ven otra vez las manos del pianista y se me ocurre pensar que, ya que no sale su cara, habrían podido elegir un pianista con las manos más bonitas. El tipo tenía unas manos bastante peludas (podéis buscar el vídeo y si os fijáis en las manos del pianista sabréis de lo que hablo).

A los pocos días de conocerles, resulta que deciden separarse. Leí, casualmente, la rueda de prensa que ofrecieron, Paul Heaton comentó en ella el motivo que les había llevado a decidir separarse, que era, según el comunicado, que se dieron cuenta de que nunca podrían llegar al nivel de los Beatles (cachondos los tíos).

Un grupo con una socarronería importante, humor británico con alto grado de denuncia social, en unos momentos muy duros en las islas comandadas por la señora Thatcher.

Los The Housemartins me parecieron diferentes y frescos. Transmitían alegría de vivir. De vez en cuando, los reviso, y cuando escucho la canción Build se me traza una sonrisa en el rostro.

Es mi canción de hoy. En ocasiones, un vermú te puede abrir una puerta que permanecía cerrada y descubrirte un lugar novedoso y florido.

Ángel Fernández Balasch. Mi canción de hoy