Dice la Directiva Europea sobre comunidades energéticas que los Estados miembros procurarán que el marco jurídico, reglamentario y de políticas sea favorable a las comunidades de energías renovables. Hace cosa de un año, un grupo de nueve entusiastas jóvenes comenzamos a formar una comunidad energética en Alcorisa, con el objetivo de reducir las facturas de luz de los vecinos, pero también con la convicción de que la energía debe estar cada vez más en manos de los ciudadanos como bien básico que es.
Ha sido un año de trabajo sostenido, de atención a las convocatorias de ayudas, de numerosos trámites administrativos. En este tiempo, nos gustaría que la reglamentación hubiera sido más rigurosa con las entidades que están involucradas en la creación de comunidades energéticas.
Desde este humilde rincón en que La Comarca nos proporciona voz, me gustaría poner de manifiesto las incongruencias y no cumplimientos que sufrimos las comunidades energéticas. Lo hago también en vista de las recientemente conectadas instalaciones de Luco de Jiloca y Monforte de Moyuela, cuyos plazos han sido 3,5 años y 4 años respectivamente, prácticamente lo mismo que algunas grandes centrales eólicas.
Comenzamos la andadura con la tramitación de permisos de conexión con Endesa Distribuidora. Si bien la ley indica que en 20 días hábiles tiene que haber contestación por parte de la distribuidora, en nuestro caso fueron más del doble, para finalmente contestar erróneamente. Se disculparon por, en palabras de ellos, la «confusión», y llevamos esperando otro tiempo largo para que lo corrijan y, en su caso, otorguen permisos.
Ya había escuchado sobre estos entorpecimientos y palos en las ruedas que atravesamos en otros casos, y quisiera recordar que la Generalitat de Cataluña abrió en 2023 un expediente sancionador a Endesa por presuntas trabas al autoconsumo. Espero que algún día llegue en Aragón o a nivel nacional, porque ya es algo muy evidente.
No se queda únicamente en el ámbito de la empresa privada los retrasos con las comunidades energéticas. Tras constituir la comunidad energética, en forma de cooperativa y actualmente con 42 socios, solicitamos las ayudas IMPLEMENTA del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, entre cuyos objetivos estaban precisamente las instalaciones singulares y proyectos piloto relacionados con las comunidades energéticas.
La resolución estaba prevista para enero de 2025, y no solo no resolvieron en plazo, sino que fue en febrero cuando informaron que todavía tardarían seis meses más en hacerlo. Como si cuando no te presentas a una cita, avisas al día siguiente que llegarás una semana tarde. En fin.
Hace dos semanas que se resolvieron numerosos incidentes y alegaciones por parte de las comunidades energéticas, puesto que los expedientes no habían sido bien revisados por el IDAE. Ya en la anterior convocatoria hubo hasta cuatro resoluciones provisionales con cambios. Un hecho que hace que el trabajo administrativo de los miembros que componemos las comunidades sea mayor además de impredecible.
Esperando que algún día nos unamos todas las comunidades energéticas de Aragón para hacer frente a estos problemas, quisiera terminar agradeciendo a quienes sí ponen de su parte de forma indudable porque estas iniciativas prosperen. En primer lugar a Carlos Ariñez, promotor de la C.E. de Luco de Jiloca, un verdadero apoyo además con cadera para ir enfrentando los acontecimientos. También a mis compañeros del grupo motor de la comunidad energética, personas motivadas y que hacen las cosas fáciles, de manera opuesta a las instituciones. Gracias a ellos seguimos insistiendo. Ya llegaremos.
Gerardo Villarroya. Teruel Existe / Alcorisa


Don Gerardo; Escribe usted lo siguiente: «Hace cosa de un año, un grupo de nueve entusiastas jóvenes comenzamos a formar una comunidad energética con la convicción de que la energía debe estar cada vez más en manos de los ciudadanos como bien básico que es». Este principio sería estupendo si se aplicara a muchos más bienes básicos. Le citaré dos: la alimentación, por lo que para contener los precios se habrían de crear comunidades de compra de alimentos que controlen a los productores; y un segundo caso podría ser la creación de comunidades de construcción de viviendas que es algo que también debería estar cada vez mas en manos de los ciudadanos y no de los inversores.
Le animo a que siga el camino empezado.
Mucho éxito y ya nos contará.
Cordiales saludos
Gracias Gerardo por poner en acción algo tan difícil como defender los derechos ciudadanos, está claro que las grandes compañías dificultan la puesta en marcha de las comunidades energéticas ciudadanas y que la voluntad política de poner coto a este abuso de poder escasea. Y gracias también a Antonio, por señalar cómo la alimentación y la vivienda están pasando a manos de empresas privadas que regulan el acceso a las mismas. Estamos asistiendo a un proceso de pérdida de derechos delante de nuestras narices, es bueno que alguien nos lo recuerde. Los recursos básicos para la vida, como son el alimento, la energía, la vivienda, la sanidad pública, el derecho al paisaje o a los servicios de la naturaleza, … se están convirtiendo en un negocio controlado desde los poderes económicos. Ironías aparte, en asuntos vitales como éstos, es imprescindible la unión de los pueblos.Gracias