Señor alcalde:

Ante la pregunta de la señora Millán en el pleno, usted afirmó que hablar de Ceuta y de la situación de personas migrantes «no es competencia del Ayuntamiento». Sin embargo, este Ayuntamiento sí consideró que la llegada de refugiados ucranianos merecía atención municipal, recursos y presencia institucional.

La diferencia no está en la ley. La diferencia está en qué vidas se decide mirar y cuáles se decide ignorar.

Cuando las personas que llegan son europeas y políticamente cómodas, el Ayuntamiento se moviliza. Cuando las personas que llegan son africanas o proceden de una frontera incómoda, el Ayuntamiento se refugia en un «no es competencia municipal».

Pero las competencias no cambian según el origen de las personas. Lo que cambia es la voluntad política de asumir responsabilidades.

Si Alcañiz pudo implicarse con Ucrania, también puede hacerlo con cualquier persona en situación de vulnerabilidad. La dignidad no depende del pasaporte. La responsabilidad institucional tampoco.

La frontera no está en Ceuta. La frontera está en la forma en que se decide quién merece atención y quién no.

Julio Sánchez. Alcañiz. Correo del Lector