12 años dan para cambiar de gobierno, revisar un proyecto y volver a dibujar los planos. En Castelserás, la residencia de mayores sigue sin abrir. Sobre el papel, el proyecto ha cambiado; sobre el terreno, continúa pendiente. Para terminar las obras hacen falta 1,85 millones de euros con los que se habilitarían 22 plazas residenciales y 10 de centro de día.
El proyecto nació como un centro de día con viviendas tuteladas, los años pasaron y hubo que replantearlo como residencia antes de que llegara a cumplir su función. Las obras avanzaron hasta completar la cubierta y ahí se quedaron. Desde entonces, el municipio sigue sin un recurso propio para atender a sus mayores. Algunas familias han tenido que buscar plaza en Calanda, Alcorisa, La Zaida o Alcañiz. Cuando los cuidados obligan a salir del pueblo, los kilómetros también condicionan la vida familiar y la posibilidad de acompañar a quienes han pasado allí buena parte de su vida.
La visita de Alejandro Nolasco ha vuelto a colocar el proyecto en el escaparate político. Lo describió como uno de los proyectos inacabados de su rival, dejado en barbecho hasta hoy y prometió darle el último impulso. La herencia recibida sirve para explicar cómo se ha llegado hasta aquí, ahora falta saber qué recursos pondrá el Gobierno de Aragón para que esa promesa se traduzca en obras.
Las cifras muestran la distancia entre anunciar y ejecutar. Según varios medios, la redacción del proyecto de obras se adjudicó por 17787 euros, financiados por la Diputación de Teruel. La inversión total estimada asciende a 1851164 euros. El proyecto técnico ya está pagado, la incógnita sigue siendo cómo se financiará la construcción y cuándo empezarán los trabajos.
La visita también abrió un frente electoral después de que el PSOE denunciara una posible inauguración encubierta. La Junta Electoral Provincial rechazó las medidas solicitadas al no apreciar elementos suficientes para acreditar una vulneración de la neutralidad institucional. La polémica quedó ahí, pero la residencia sigue cerrada y Castelserás continúa sin el servicio.
Nolasco también destacó que Aragón resuelve los expedientes de dependencia en una media de 109 días. Esa agilidad administrativa importa, aunque la resolución de un expediente no garantiza una plaza cercana. Cuando faltan recursos en el municipio las familias tienen que organizar los cuidados y los desplazamientos como pueden, el reconocimiento de la dependencia solo resuelve una parte del problema.
Mequinenza ofrece una referencia útil. Su residencia Magda Godia comenzó a recibir usuarios el mes pasado tras un proyecto iniciado en 2008 y una inversión aproximada de 8,76 millones de euros. La gestión se adjudicó a la Fundación Rey Ardid con un canon anual de 55000 euros para el Ayuntamiento y la financiación reunió a distintas administraciones. Las circunstancias no son idénticas, pero la experiencia invita a preguntar qué ayudas y modelo de gestión permitirían desbloquear Castelserás. Su alcalde, Santiago Anglés, ha expresado la voluntad de licitar el servicio y pedido apoyo económico al Gobierno autonómico. Falta convertir esa petición en compromisos concretos.
Si se cumple la previsión municipal de otros cinco años de obras, Castelserás habrá esperado 17 años para completar su residencia y centro de día. Para entonces, las necesidades del pueblo habrán cambiado y algunos de los vecinos para los que se pensó el proyecto quizá ya no lleguen a beneficiarse de él.
Una residencia rural permite seguir cerca de los tuyos cuando necesitas ayuda. También sostiene empleo y evita que envejecer obligue a alejarse del lugar donde uno ha vivido. La pregunta ya no debería limitarse a quién dejó la obra parada, sino a qué harán las administraciones para que la espera no siga alargándose. Un pueblo demuestra cuánto valora a sus mayores cuando ofrece cuidados reales, no cuando anuncia que algún día los tendrá.
Jorge Herrero


Hay cosas que cuesta entender en la política de nuestro país. Un pueblo necesita una residencia, se invierte dinero público y pasan los años sin que el proyecto se convierta en una realidad… luego llegan los políticos, se hacen la foto y se van. Y aquí no estamos hablando de un capricho, sino de poder envejecer cerca de casa.
Deleznable.
Así es, hasta que no sacan rédito político les da igual los servicios
Es criminal lo que se hace con muchas residencias en los pueblos… la mitad paradas a medio construir