Los representantes de VOX ya tomaron posesión de sus responsabilidades en el Gobierno de Aragón el lunes pasado. Y fue lo último de todo el proceso. No ha sido ninguna sorpresa, puesto que en todo momento mantuvimos que lo primordial era acordar las políticas, medida a medida, con garantías y plazos de cumplimiento. El ‘quién’ siempre dejamos claro que era lo último, ya que lo que nos ocupa es el ‘qué’. ¿Qué se va a hacer desde las áreas gestionadas por VOX? Ahora aplicaremos aquellas políticas por las cuales más de 117.000 aragoneses nos han dado su confianza.
Asumimos responsabilidades directas en áreas que afectan de forma inmediata a la vida de los aragoneses, con el objetivo de introducir el sentido común, eficacia y una gestión más cercana a la realidad social y económica de la comunidad. Con la prioridad nacional muy presente en todas las ayudas públicas y en el acceso a la vivienda pública. Ya está bien de que los españoles siempre queden discriminados tras haber cotizado toda su vida, mientras que quien acaba de llegar al margen de la ley se lleve las ayudas públicas. Un planteamiento que incluso comparte más del 40% del votante del PSOE.
Desde la Vicepresidencia y Consejería de Desregulación, Bienestar Social y Familia, Alejandro Nolasco representa una visión clara: la administración debe estar al servicio del ciudadano y no convertirse en un obstáculo. Simplificar trámites, reducir burocracia innecesaria y reforzar el apoyo a las familias no es solo una cuestión técnica, sino una forma de poner a las personas en el centro de la acción política. Todo ello, acompañado de la lucha contra la inmigración ilegal. Quienes se lucren del tráfico de seres humanos o fomenten el efecto llamada a la invasión migratoria ya no recibirán ninguna subvención pública. Se buscará alcanzar acuerdos con terceros países para las devoluciones de inmigrantes ilegales, tal y como faculta el artículo 35.2 de la Ley de Extranjería.
Desde la consejería de Agricultura, la labor de Arancha Simón es especialmente relevante. Aragón es campo, ganadería y producción alimentaria. Defender este sector es una necesidad estratégica. Apostar por la agricultura y la ganadería es apostar por la soberanía alimentaria, por el empleo en el medio rural y por la supervivencia de muchos municipios. Por supuesto, alejados del Pacto Verde y del acuerdo Mercosur, que supone una competencia desleal contra nuestro sector primario.
Del mismo modo, la gestión de Luis Biendicho en Medio Ambiente y Turismo abre una oportunidad para impulsar un modelo que combine protección del entorno con desarrollo económico. El turismo rural y de naturaleza no solo genera riqueza, sino que ayuda a fijar población en zonas despobladas. Vamos a proteger el suelo productivo y el paisaje frente a la proliferación descontrolada de parques eólicos y fotovoltaicos.
En conjunto, la presencia de VOX en este gobierno responde a una idea clara que comparten muchos aragoneses: hay políticas que deben ser consideradas prioridad, especialmente aquellas que afectan a la seguridad ciudadana, la familia, el mundo rural y la gestión eficiente de los recursos públicos.
Nuestro compromiso no es otro que el de trabajar con seriedad y con resultados. La política útil no es la que se queda en el debate, sino la que mejora la vida de la gente. Y ese es el camino que hemos venido a recorrer en Aragón.
Aroha Rochela. Vox / Andorra


Quiero agradecerte el compromiso y la claridad con la que defiendes los proyectos para Aragón. Se percibe una apuesta firme por la gestión, el mundo rural, las familias y la defensa de quienes sostienen esta tierra con su trabajo diario.
Siempre es positivo ver responsables públicos que expresan con claridad las prioridades y asumen compromisos concretos. Deseo para VOX todo el acierto y los mejores resultados en esta nueva etapa de gobierno.
Bla bla bla …..cuando el amo Abascal necesite dinero para su chiringuito, habrá de nuevo elecciones y si no al tiempo .
¿Dónde puedo encontrar su curriculum, señora Rochela?
Nuremberg.
A disfrutar de lo votado con la regularizacion, confinamiento en casa porque no se va a poder salir de casa por miedo a los robos violaciones navajazos etc de los seres de luz
La señora Rochela ha decidido que el código postal es una virtud teologal y que el Creador, en un rapto de burocracia celestial, solo reparte almas a quienes pagan el IBI en su misma calle. Es el patriotismo del rellano: una mística que sostiene que el derecho a la sopa disminuye según el GPS mientras se vigila una economía que imaginan como una única galleta rancia que el extraño viene a lamer por puro vicio. No hay nada más absurdamente delicioso que este hidalgo de secano que, con la maleta de cartón del abuelo aún caliente en el desván se nombra Duque de un Terrón de Polvo para prohibir el paso a quienes son su propio retrato de hace cinco minutos. Convencer a un tonto de que es un aristócrata de la nada para que odie su propio reflejo en el espejo es un truco de una ordinariez fascinante; al fin y al cabo ser «prioritario» es el último consuelo de quienes no tienen el talento suficiente para ser, sencillamente, personas.
¡Qué alivio! Por fin alguien ha venido a salvar Aragón del terrible yugo de la modernidad. Porque claro, lo que le faltaba a esta tierra era un poco más de «sentido común», que como todos sabemos es el eufemismo oficial para «lo que yo pienso después de cenar».
Empecemos por lo más emocionante: la Consejería de Desregulación. Una consejería. Para desregular. Financiada con fondos públicos. El Gobierno creando burocracia para eliminar la burocracia. Kafka habría llorado de envidia, o de risa, o las dos cosas a la vez.
Y qué visión tan novedosa eso de que «la administración debe estar al servicio del ciudadano». Nunca nadie en la historia de la política occidental había tenido semejante idea revolucionaria. Premio Nobel inmediato.
Luego está el capítulo de la inmigración, donde nos explican con toda la seriedad del mundo que hay que acabar con «el efecto llamada a la invasión migratoria». Una invasión. De gente que viene a limpiar hospitales, recoger fruta y pagar cotizaciones que financian las pensiones de quienes luego los llaman invasores. Estrategia militar de manual, sin duda.
Y como guinda: fuera parques eólicos y fotovoltaicos en defensa del paisaje. Un paisaje que, por cierto, incluye el de Andorra (la de Teruel), esa joya natural que durante décadas albergó una de las centrales térmicas de carbón más contaminantes de Europa, cuya chimenea de 343 metros repartía lluvia ácida con generosidad sobre media península. Ese paisaje sí era aceptable, claro. Pero unas placas solares, eso ya es una agresión estética intolerable. El mismo paisaje, en fin, que se secará en treinta años si no hacemos nada con el cambio climático, pero bueno, ese problema es para la próxima legislatura, o para nuestros nietos, que para algo están.
Lo de Mercosur como «competencia desleal» también tiene su mérito. Porque claro, el problema del campo aragonés no son los intermediarios, la PAC mal gestionada o el precio del gasoil: son los filetes brasileños. ¡Obvio! ¿Cómo no lo habíamos visto antes?
En resumen: más familia, menos inmigrantes, fuera molinos de viento modernos, dentro del sentido común medieval. Todo ello con garantías, plazos de cumplimiento y la profundidad intelectual de una nota adhesiva en la nevera.
Aragón, prepárate. La política útil ha llegado. Y huele a naftalina.
Su comentario tiene la virtud indiscutible de convertir cualquier desacuerdo político en una exhibición de sarcasmo de cafetería universitaria de 2007. Mucha metáfora brillante, mucha referencia a Kafka y a la naftalina, pero bastante poca discusión real sobre los problemas que preocupan a mucha gente fuera de sus círculos ideológicos.
Es curioso cómo llamar “invasión” a una inmigración irregular le parece exagerado, pero llamar “medieval” a cualquiera que no comparta su visión del mundo debe de ser alta filosofía ilustrada.
También tiene mérito defender placas y molinos como si cualquier crítica al modelo actual de implantación masiva de renovables equivaliera automáticamente a negar el cambio climático. En Aragón hay vecinos que protestan porque ven expropiaciones, macroproyectos y destrucción del paisaje rural; pero supongo que esos campesinos también son, para usted, reaccionarios con olor a carbón.
Y lo de la “gente que viene a limpiar hospitales y pagar pensiones” está muy bien como eslogan moral, aunque la realidad incluya también mafias, delitos, presión sobre servicios públicos y un debate legítimo sobre capacidad de integración. Reducir todo eso a “racismo con boina” queda muy ingenioso, pero explica poco.
Al final, lo más llamativo no es que no esté de acuerdo con VOX, sino el tono casi religioso de quien parece incapaz de aceptar que cientos de miles de personas puedan votar algo distinto sin ser idiotas, medievales o peligrosos.
Mucho “sentido crítico”, sí, pero bastante menos respeto democrático del que pretende aparentar.
La ideas de esta mujer me dan miedo, me cuesta creer que haya personas que desprecian a otras personas porque vienen de otros países, que se dicen creyentes y desprecian al prójimo, que se inventan historias para desprestigiar a los que tienen diferente color de piel. Me asusta la señora Rochela y me encuesta entender cómo puede haber ciudadanos que voten a esta ideología.
Es el gran circo de los «naftalinómanos»: sacan a pasear el crucifijo mientras devoran bulos rancios para justificar su racismo de sacristía.
Lo verdaderamente aterrador de la señora Rochela no es su discurso del pleistoceno, sino la legión de zombis que vota encantada para que les vendan el miedo masticado. Y claro, luego salen los ilustrados de salón a quejarse del tono, ofendidísimos con el sarcasmo pero muy comprensivos con el discurso del miedo, camuflando la xenofobia de «preocupación legítima» para no admitir que les encanta el olor a rancio. Ventilar el cerebro nunca estuvo en sus planes.