Sin hospital no hay futuro, afirmaba una de las pancartas que los manifestantes sostenían en la puerta del hospital de Barbastro el 26 de septiembre. Una plataforma ciudadana se ha organizado porque entienden que este hospital, que fue fruto de reivindicaciones ciudadanas sostenidas en el tiempo incluso desde antes de la llegada de la democracia, está en grave riesgo.

Esta reivindicación puede parecer un hecho puntual si no conoces el territorio, o si vives aislado del mundo, pero para la mayoría de los aragoneses es algo que no nos sorprende.
La realidad en el hospital de Alcañiz o en el de Teruel es muy similar a Barbastro: la falta de especialistas médicos en múltiples áreas, retrasos en los diagnósticos, listas de espera inaceptables y una creciente sensación de abandono entre pacientes y profesionales. Cualquier vecino del Bajo Aragón histórico podría haber firmado el manifiesto de la Plataforma ciudadana en defensa del Hospital de Barbastro porque, por desgracia, es una realidad que se vive en todo Aragón.

Los usuarios, entre los que me incluyo, estamos asistiendo a un progresivo vaciamiento de los recursos de la sanidad pública que amenaza con convertir nuestros hospitales de referencia en centros de segunda categoría.

Pero hay otra derivada de esta situación, que es la que vivimos en nuestra provincia: que se inauguren flamantes hospitales en Alcañiz y Teruel, edificios largamente esperados por todos, pero sin ninguna planificación en su apertura y mucho menos en contratación de personal especializado.

Quedan menos de tres meses para finalizar este 2025 y el Hospital de Alcañiz, iniciado en 2019, no va a dar servicio a tantos usuarios que necesitan recibir una consulta, operación o tratamiento, primero porque no hay plazos de traslado ni transparencia en la gestión.

Desde Aragón Teruel Existe hemos trasladado a la consejería que los centros de salud y hospitales los gestiona el SALUD, pero que deben ser la primera preocupación y ocupación para los ayuntamientos, que son quienes deben actuar siempre como antenas sociales para detectar necesidades y trasladarlas a los consejos de salud y a la propia Consejería de Sanidad.

Los profesionales especializados en la gestión de la sanidad pública señalan que el sistema de asistencia sanitaria debía funcionar por comarcas y distritos urbanos. Integrar: Centro de Salud – Centros de cuidados sociosanitarios – hospitales comarcales y generales. Detrás de esta organización jerárquica está también la necesidad de la proximidad. ¿Cuántos habitantes de las comarcas del Bajo Aragón Existe están a más de 30 minutos del hospital? Pues todas esas personas no están recibiendo la sanidad que merecen y pagan con sus impuestos.

Ante la falta de especialistas médicos, la respuesta del SALUD ha sido recurrir a conciertos con centros privados con medios del hospital. Son ejemplos que se están practicando con otorrinolaringólogos en Barbastro, ginecólogos en Teruel… esto es una tirita en una hemorragia que no soluciona los problemas de base.

La situación en Alcañiz es muy similar, pero tiene un agravante importante: muchos especialistas no aceptan las vacantes por la dificultad del traslado por una carretera nacional, la N-232, que conecta Alcañiz con Zaragoza, y que es una de las de mayor siniestralidad de España y que tantas veces PP y PSOE prometieron y nunca cumplieron. Por eso, se juntan tantos factores que a veces resulta difícil saber por dónde afrontar el problema. Pero algo está claro: el Gobierno de Aragón, que es quien tiene la gestión, no puede decir que no se puede hacer nada: lo mismo que hemos permitido que empeorara la situación, podemos revertirla.

En el caso de la Sanidad pública, rendirse no es una opción.

Joaquín Moreno. Diputado de Aragón-Teruel Existe en las Cortes de Aragón