Los últimos datos de población del INE, publicados hace apenas dos semanas, muestran cómo en todas las comarcas del Bajo Aragón Histórico existen municipios que crecen en población, no sólo las capitales sino los pueblos pequeños. Entre los principales problemas con los que se encuentran los vecinos, especialmente los jóvenes, destaca la falta de vivienda, a la que muchos ayuntamientos ya están comenzando a poner coto. Invertir en vivienda pública supone un gran esfuerzo presupuestario, sin embargo su retorno es incuestionable. Los alcaldes son quienes mayor capacidad tienen para poder saber a ciencia cierta si esas viviendas serán alquiladas por personas cuyo proyecto de vida sea importante para el municipio. Hoy publicamos iniciativas en dos pequeños municipios donde destacan este tipo de inversiones: La Puebla de Híjar y Torrevelilla. El municipio bajomartinés ha sabido adaptarse a reto demográfico, especialmente gracias a las empresas que sostiene el polígono La Venta del Barro. Asimismo, los proyectos venideros ligados a la transición ecológica y la descarbonización de la central auguran un crecimiento poblacional cercano. De ahí que se hayan construido tres apartamentos públicos y se esté trabajando en una nueva promoción de otras 15 viviendas. Torrevelilla también está impulsando dos viviendas de alquiler en el antiguo cuartel con un espacio coworking donde podrían trabajar jóvenes del pueblo. En esta línea de trabajo han ido abordando el reto de la vivienda, y ya cuentan con 11 alquiladas por unos 170 euros al mes. En esta misma línea, han venido impulsando incitativas otros municipios del Bajo Aragón Histórico en los últimos años, conscientes de la importancia de retener a su talento joven a través de las posibilidades de empleo, conciliación familiar y calidad de vida. En este sentido, es fundamental la colaboración entre administración pública y empresas privadas para dar salida a promociones en las que se garantice el interés de los habitantes del municipio, facilitando así su alquiler y compra a corto plazo. Se trata de una tendencia que debemos abordar con precisión, casi caso a caso, pero que está permitiendo que las cifras de despoblación viren hacia nuevos rumbos a través de un gota a gota que era difícilmente imaginable hace un lustro.
Editorial.

