Quedábamos atónitos el pasado 28 de septiembre, con la visita de Feijóo a tierras murcianas, al oír cómo resucitaba aquello que en nuestra tierra tanto pesar trajo: el fantasma del Trasvase. Pero quedábamos más perplejos todavía, cuando veíamos a nuestro Presidente de Aragón, Jorge Azcón, dar sonoras palmas a la espalda de su líder en señal de claro apoyo.
La música desde luego que nos suena, por las veces que la hemos oído en nuestra región desde que el PSOE presentase la primera propuesta de trasvase del Ebro con el «Plan Borrell» en el 93, pasando por el PHN aprobado con el Gobierno de Aznar, por su derogación con Zapatero mientras decretaba el mini-trasvase a Barcelona… y así bandazo tras bandazo nacional hasta nuestros días, siempre con una orgullosa excepción: la unanimidad del NO promulgado en Aragón, firmemente por todos los grupos políticos hasta la llegada de VOX (declarado defensor del Trasvase) y este último y preocupante aplauso de nuestro Presidente Azcón, acatando una disciplina de partido que parece algo más que la escenografía de respaldo de un mitin; el posicionamiento interno de partido antes que el posicionamiento con la tierra a la que representa.
Como portavoz de un pequeño partido local, al que únicamente mueven los intereses de su tierra y sus vecinos, no puedo sentir otra cosa más que preocupación y estupor ante lo poco que importamos los de abajo, cuando los de arriba ansían subir otro peldaño en la escalera nacional.
Defínase, señor Presidente, y si esta es su línea y está convencido de ella, a ver si resulta tan valiente para defenderla sin ambages cuando pase por nuestro tan querido y esquilmado en estas fechas Mar de Aragón, dirección Mallén, camino de Salou.
Cristian Poblador. Somos Caspe

