La continua revolución tecnológica en que vivimos, unida a la época de crisis tan profunda que hemos pasado y que, en según qué sectores de la sociedad aunque con menos virulencia aún permanece, esta dado lugar a un cambio cultural y económico en los hábitos de consumo en un buen número de personas, migrando de un escenario de consumismo individualizado hacia nuevos modelos potenciados por los medios sociales y las plataformas digitales peer-to-peer (red entre iguales), basado en compartir, alquilar e intercambiar bienes y servicios, y que han dando lugar a la aparición de un modelo económico conocido como "consumo colaborativo" o economía de las plataformas digitales.
La disrupción digital está rompiendo moldes de todas las industrias, todos los comportamientos e incluso todas las regulaciones y solo estas plataformas que casan oferta y demanda de servicios, en tiempo real y a un coste sin precedente, están suponiendo una revolución tangible y que se extiende de forma imparable. Este fenómeno del consumo colaborativo empezó a darse a conocer en España al inicio de nuestra última recuperación económica, entre 2013 y 2014, y actualmente están surgiendo multitud de plataformas que promueven el consumo colaborativo, funcionando normalmente sin ningún tipo de problema. Aquí, se inició este fenómeno a través del sector turístico y ha seguido extendiéndose en otros muchos sectores con multitud de plataformas, llegando a revolucionar el transporte de viajeros y ahora, muy recientemente, está haciendo lo propio en el mercado inmobiliario.
El amplio espectro de plataformas de economía colaborativa que existen (y que se crearán en un futuro) son dedicadas a muy diversos ámbitos y por ello y por su rápida evolución, se hace especialmente difícil su regulación normativa, por lo que, en principio, podrían escapar al control regulatorio, circunstancia que puede ser esgrimida por las plataformas tradicionales de la economía y del consumo, por no exigirles las mismas limitaciones o requisitos tasados que a estos (por ejemplo no pagar determinados impuestos). Esta falta de regulación, en muchos aspectos, también afecta a la persona consumidora, al no estar amparada por el régimen de protección de la normativa vigente en materia de consumo.
En nuestra provincia, estas plataformas digitales pueden ayudarnos ante ciertas deficiencias que venimos reivindicando (se busca alternativas para solventar la falta de determinados servicios que debería garantizar la Administración) como por ejemplo el transporte de personas en diferentes horarios entre municipios y a un precio ajustado y esto, actualmente, a través de la plataforma "compartir coche BlaBlaCar" (ahora mismo, mientras escribo esta letras, hay 2 BlaBlaCar para hoy, día 25, entre Alcañiz y Zaragoza, a 7 €/viaje) algo ayudará a mejorar las movilidad.
Estas plataformas, además de ser fáciles de manejar a la hora de contratar, y tener la comodidad de utilizarlas desde casa, pueden actuar como herramienta dinamizadora de la economía de la provincia en sectores de actividad tan importantes como el turismo, que gracias a aplicaciones como Airbnb (plataforma de alojamiento entre particulares) todos los turolenses pueden ofertar sus viviendas, haciendo que los turistas puedan llegar a pueblos o rincones donde no se disponía de plazas de hospedaje.
El auge de este tipo de economía tiene su razón más importante en el ahorro para el consumidor, se obtienen precios más ventajosos que en el consumo tradicional, ahora bien, este modelo económico atenta contra el "status quo" de sectores productivos y empresas tradicionales, donde esta nueva manera de generar e intercambiar valor está produciendo una fuerte disrupción.
Ante este nuevo paradigma económico, quiero trasmitir mi deseo de que se llegue a encontrar un punto de equilibrio entre la economía colaborativa y la economía tradicional que conocemos, anhelo que aquella se regule adecuadamente, al estar excluida, a día de hoy, de contribuciones impositivas, cobertura de seguros y responsabilidad legal de los servicios y bienes que transaccionan entre si los usuarios de la plataforma, y espero también, que la economía tradicional evolucione ante las nuevas oportunidades de negocio en los sectores actuales y que una economía no expulse a la otra y que ambas puedan convivir.

