Esta semana hemos tenido dos nuevas jornadas de Huelga Educativa en Aragón. El anuncio de la concertación del bachillerato en Aragón para el curso 26-27, hecho por el gobierno del PP, fue la gota que colmó el vaso.

La huelga ha llegado a todos los centros educativos de nuestras comarcas, teniendo manifestaciones y concentraciones en Alcañiz, Alcorisa, Andorra, Caspe y Utrillas.

Este ataque a la Educación Pública es un nuevo capítulo en la estrategia de socavación de los servicios públicos. Se incrementa la cuota de mercado en un sector que debería permanecer lejos de toda lógica empresarial y que debería ser 100 % público. El fortalecimiento de la concertada y la privada supone otro pasito más para la destrucción del estado de bienestar.

Aragón destina menos del 4 % de su PIB a educación, muy por debajo de la media del resto de las CCAA. En vez de mejorar y potenciar la educación pública, el gobierno del PP de Jorge Azcón decidió que para el próximo curso se traspasaran 20 millones de euros de todos los aragoneses al negocio de la concertada, mientras en los institutos públicos había más de 2.000 vacantes libres sin cubrir.

Estas decisiones tomadas de forma deliberada van en la misma línea que en el resto de etapas educativas. El capital no quiere perder negocio y el PP está presto a favorecerlo.

Para el próximo curso, de las 9 nuevas enseñanzas autorizadas de Formación Profesional de Grado Superior, 7 se han concedido a centros privados, el 77,8 % de la nueva oferta, dejando a la escuela pública con un raquítico 22,2 %. Ya no hablamos de las universidades privadas y la mafia de los másteres, con unos precios escandalosos, cada vez más alejados de la capacidad de ahorro de las familias trabajadoras.

Poco preocupan los centros públicos de nuestra comunidad, infraequipados, con infraestructuras en mal estado (aulas, laboratorios, bibliotecas, aislamiento térmico, calefacción, eficiencia), carentes de suficientes equipos de coordinación y de orientación, donde muchas veces, para desarrollar el trabajo con las suficientes garantías, se sobrecarga a los propios docentes.

La Educación Pública es el lugar de mayor socialización en nuestra primera etapa de vida, más si cabe en el medio rural. No podemos permitirnos que la Escuela Pública deje de actuar como ascensor social, donde sea cual sea el origen y nivel socioeconómico del alumnado, puedan completar su formación en condiciones dignas y con las suficientes herramientas para desarrollar una vida plena. No dejemos que el debilitamiento de lo público sirva para profundizar la segregación de clase. ¡El dinero público para la pública!

Daniel Palomo. Ganar / Alcorisa