Y vivían todos juntos en armonía en el gran teatro que es el mundo. ¿Actores o marionetas? ¿Guionistas o reos? ¿Drama cómico-satírico o bufonada?

Vivimos a la vista de todos por dentro y por fuera. Es un escaparate virtual en el que a golpe de ‘click’ hay quien cambia de hechura, nombre, sexo, edad; donde mentira y verdad son expuestas en su versión más sensacionalista e impúdica. Qué es teatro y qué realidad.

En Berlín tratan de acercar los lugares de importancia a la gente, y no por ello pierden solemnidad o desacralizan. Visitas a instituciones, en las iglesias se hacen mercados, se come, bebe Gluehwein, se juega a bádminton, los museos tienen sillas plegables y hay actividades para que los pequeños interpreten a los grandes maestros en el suelo. Los alumnos de la Musikschule tocan una vez al año en la Philharmonie. Así, cuando van a un concierto, conocen los camerinos, corredores, acústica y la sensación de tocar en ese escenario.

53 Am Feld Berlín

A raíz de las múltiples actividades en el Teatro de Alcañiz que nos han hecho pasar tan intensas horas, han venido a mi memoria recuerdos de ese mismo espacio con mis abuelos en comedias, conciertos, ceremonias, con mi padre (que decía que era una bombonera), donde actuaron mis hermanos de pequeños y ahora lo hacen mis hijas.

En realidad nosotros lo hacemos aún más, dada nuestra escala. Las visitas de alumnos a las distintas instituciones cubren la práctica totalidad de nuestros jóvenes. Y es que vivir los espacios los hace tuyos. Así como los mayores tenemos que jugar a ser niños para cambiar de perspectiva y relación de prioridades, los niños aprenden jugando, y haciéndolo donde se hacen cosas grandes, juegan y se hacen grandes ellos.

En ese mismo escenario hemos visto crudas realidades de los reporteros de guerra. Expertos nos han advertido de los riesgos de las realidades virtuales, catedráticos y pensadores nos han hablado de historia, cultura, arte, jóvenes promesas de distintas disciplinas. Hemos pasado de la música al control de violencia, del periodismo de riesgo al humanismo.

Ha sido una verdadera burbuja contenedora de tesoros. La realidad trascendente protegida por un teatro, porque fuera de él, el disparate dice: «no me moverán», y cambió de chaqueta. ¡Manifestación! Subió el gasóleo y bajó la razón. Unos mandatarios hablaron de más, y la comunidad internacional de menos. Un loco con un botón rojo amenazó, el otro estornudó…

El agua quiso apagar, el viento dijo: «Os voy a arrasar». Pequeños insectos, pensó la tierra. El sol apretó, y Dios dijo: «Apús», y bajó el telón.

Rubén Vidal