El pasado 8 de julio llegaba a Teruel Daniele, un sonriente y alegre italiano que, acostumbrado a la vida desenfrenada de las grandes ciudades, aterrizaba por primera vez en un pueblo de apenas 7.000 habitantes. Sin prejuicios ni expectativas definidas, ha compartido con nosotros seis semanas de trabajo increíbles.
Con veinticinco años, domina perfectamente italiano, inglés y español. Aunque parezca sorprendente, nuestro idioma lo aprendió en tan solo cinco meses. Ha viajado como voluntario a Perú y Ecuador y, tras un intercambio en Lituania, llegó a Madrid para terminar su carrera de Economía. Este verano tenía unas semanas libres antes de instalarse en Niza, donde finalizará su Trabajo de Fin de Grado de Finanzas, así que decidió aprovecharlas para hacer unas prácticas en un entorno rural como es el nuestro.
«El Italiano», nombre con el que le conocen prácticamente ya todos los vecinos del Bajo Aragón Histórico, nos ha contagiado con su entusiasmo, con su forma de ver la vida y de aportar valor a la comunidad. Su experiencia como creador de contenido nos ha permitido darle un impulso a nuestras redes sociales con divertidos vídeos que han tenido una gran visibilidad.
Daniele también ha tenido tiempo para el ocio y es que, si algo nos hace realmente atractivos, son las fiestas de nuestros pueblos. No se ha dejado ninguna. Donde había una verbena, una charanga o una peña, allí estaba Daniele, sorprendido al comprobar la unión de todo el pueblo, con edades muy diferentes que solo querían pasárselo bien. Imposible ver algo así en cualquiera de los lugares donde ha vivido con anterioridad.
Tampoco ha pasado por alto nuestro carácter acogedor y es que me confiesa que ha vivido un verano «muy original, muy de verdad». Nos contempla con sus ojos de turista como «un territorio que es una auténtica burbuja de protección» que nos aísla de la vida extravagante de las ciudades, donde continuamente tienes que demostrar tu valor. Aquí he comprobado que la gente es muy feliz, disfruta de su vida de forma tranquila y sabe aprovechar cada minuto del día
Se sorprende de que no sea un lugar con más demanda turística, porque cree que vivimos en un territorio realmente excepcional. «No hay apenas contaminación y observar las estrellas por la noche es increíble. También las numerosas rutas senderistas que se pueden hacer muy cerca de los pueblos y, sobre todo, el interés que muestran los empresarios turísticos para asesorar a los clientes y hacer que su estancia aquí sea muy agradable. Si buscas una experiencia de verdad, auténtica, aquí la encuentras»
Daniele se muestra muy agradecido de poder haber vivido estas semanas en Teruel. «Me gustan los desafíos y aportar mi experiencia y formación. Y creo que lo he conseguido, me he adaptado muy bien y he vivido un verano único gracias al cariño que me ha demostrado todo el mundo desde el primer día, invitándome a comidas familiares, presentándome a sus amigos… Me llevo todos los lugares bonitos de esta preciosa tierra, ahora la considero como una nueva casa, mi casa, donde sé que podré volver cuando quiera»
En unos días, «El Italiano» continuará su viaje. Busca conocer nuevas culturas hasta encontrar un lugar donde echar raíces y crear una familia. Un lugar en el que adaptar su trabajo a su vida con un horario flexible que le permita hacer una de las cosas que más le gustan: seguir viajando y acumular nuevas experiencias.
Ha sido un verdadero placer trabajar contigo, Daniele. Espero volver a verte pronto en Teruel para seguir enseñándote rincones preciosos de nuestra tierra que nos quedan por ver.
Nieves Ballestero. Gerente Empresarios Turísticos Bajo Aragón


Un placer haberte tenido por Andorra, la verdad aunque a tí no te lo parezca, has aportado mucha alegría y ganas de seguir trabajando con ilusión, en un territorio que a veces se hace muy duro. Has hecho un gran trabajo junto a NIeves, dando visibilidad a un pequeño comercio que necesita muchisima ayuda. Mucha suerte!!!!
¡Muchísimas gracias! 🫶 Para mí ha sido un honor y un placer poder aportar mi granito de arena. Me llevo conmigo no solo una gran experiencia profesional, sino también el cariño y la calidez de la gente de Andorra. Gracias por abrirme las puertas desde el primer día y por dejarme formar parte, aunque sea por poco tiempo, de este territorio tan especial.
«»»Con veinticinco años, domina perfectamente italiano, inglés y español. Aunque parezca sorprendente, nuestro idioma lo aprendió en tan solo cinco meses.»»»