En estas últimas semanas hemos podido comprobar con suma tristeza cómo ardían miles y miles de hectáreas de monte. Un auténtico desastre ecológico, económico y social. Todo un fenómeno anormal, fuegos imparables que devoraban todo a su paso. Una realidad palpable que nos muestra con crudeza el mundo actual que nos ha tocado vivir. Nada puede detener la voracidad de esos fuegos, la destrucción avanza infalible sobre un terreno frágil, debilitado por décadas de abandono.

Desgraciadamente, algo similar le está pasando a nuestro Chapurriàu. Llevamos décadas de malas políticas que deciden el futuro de nuestra lengua, sin tener en cuenta la opinión de sus hablantes. Peor aún, tratan de escondernos como si no existiéramos, obviando que somos una realidad palpable desde hace ocho siglos.

Amparado por esas políticas erróneas, diseñadas por políticos desconocedores del Chapurriàu y por técnicos que han creado dudosos informes que incendian el ambiente, el fuego destructor avanza imparable sobre nuestra entrañable lengua. No hay cortafuegos que lo detenga: nuestro mundo lingüístico arde, interesa quemarlo, destruirlo y fagocitarlo para poder sustituirlo por otra lengua llegada del exterior de Aragón.

Y es que no hemos estado parados. Desde siempre hemos tratado de evitar ese incendio trabajando por preservar nuestro Chapurriàu:

  • Limpiando nuestro monte, recuperando su ortografía, como han hecho los Amics del Chapurriàu en el Matarraña.
  • Recuperando el vocabulario en nuestros pueblos.
  • Publicando los primeros libros en nuestra lengua, ya presentes en bibliotecas de todo el territorio.

Aunque el fuego destructor avanza y nos quema, se está trabajando bien. Nuestro esfuerzo, por desgracia, no es suficiente para parar la barbarie, pero allí está. Tan solo necesitamos la inestimable ayuda de una buena política que sofoque ese incendio.

Y en este mismo espíritu, queremos terminar mostrando nuestro apoyo y solidaridad con todas las personas que, día a día, luchan contra los incendios reales en nuestros montes. A los vecinos, voluntarios y profesionales que arriesgan su vida para defender lo que es de todos: gracias. Vuestra fuerza, entrega y valentía son un ejemplo para quienes también peleamos, desde otra trinchera, por mantener vivo lo nuestro: lo Chapurriàu.

Miguel Ángel Alcober. Valdeltormo. El Mundo del Chapurriau