Decimos con frecuencia que nuestros pueblos necesitan inversiones, mejores comunicaciones, vivienda, servicios y oportunidades. Sin embargo, también necesitamos tiempo para encontrarnos. La celebración del 25 aniversario de la Asociación de Empresarios del Matarraña dejó una imagen que merece ser valorada más allá de la efeméride. Empresarios, profesionales y representantes del territorio se reunieron para hablar, escucharse y reflexionar sobre los retos presentes y futuros de la comarca. Vivimos en pueblos pequeños donde aparentemente todos nos conocemos, pero cada vez encontramos menos ocasiones para hablar de verdad. Atendemos nuestros negocios, trabajos, explotaciones, asociaciones, ayuntamientos y familias. Nos cruzamos continuamente y, sin embargo, nos dedicamos muy poco tiempo unos a otros. Y muchas soluciones pueden empezar precisamente ahí.
Un empresario puede descubrir que comparte un problema con otros diez, también un productor puede dar con una oportunidad junto a un restaurante o una asociación es capaz de conectar con otra que persigue objetivos similares. No todas las respuestas que necesita el medio rural llegarán desde una administración y debemos exigir buenos servicios públicos, infraestructuras e inversiones, pero también preguntarnos qué somos capaces de construir nosotros mismos como sociedad civil. Para eso primero tenemos que encontrarnos y ahí reside buena parte del valor de la convocatoria empresarial del Matarraña. Es relevante lo que se dijo y haber conseguido reunir a personas diferentes alrededor de una preocupación compartida como es el futuro del territorio.
Deberíamos hacerlo más. En nuestros pueblos necesitamos espacios donde empresarios, agricultores, comerciantes, asociaciones, jóvenes, profesionales, representantes públicos y vecinos puedan sentarse simplemente a conocerse, compartir problemas y detectar oportunidades. De algunas reuniones quizá no salga nada inmediato, pero surgirán proyectos, colaboraciones y soluciones inesperadas. A veces uno de nuestros recursos más escasos no es económico sino la falta de tiempo que estamos dispuestos a dedicarnos. Encontrarnos, conocernos y sumar puede ser el principio de nuevas vías para construir territorio. El Matarraña vuelve a ser ejemplo.
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