Estos días se está restaurando el Mausoleo de Vicenta Estrada en el cementerio de Alcañiz. Una obra financiada por el Ayuntamiento de Alcañiz, concretamente por el Área de Patrimonio Cultural y Desarrollo. Una actuación más de las recientes realizadas por la concejalía, como la intervención en Capuchinos y de las Necrópolis de la Rehuerta.
Se trata de un monumento funerario de gran valor artístico de finales del siglo XIX, de estilo neoclásico. Su autor, el afamado escultor Faustino Nicoli, madrileño pero de origen italiano.
Desde aquí, quiero dar las gracias al escultor alcañizano Jorge Egea, que se percató de su importancia y singularidad. Que nos dio a conocer a todos, con un gran trabajo de documentación e investigación por prácticamente media España.
La intervención la realiza una empresa de restauración conformada por dos jóvenes profesionales que se dedican a este trabajo con entusiasmo y con una gran formación académica. Un sector al que le falta mano de obra, como a todos los de nuestra economía, que ven que muchos trabajos no pueden hacerse por falta de ella y de personal.
Urge solucionar este problema e intentar que los jóvenes vean en los sectores tradicionales, construcción, fontanería, carpintería, forja, torneros, mecánicos… una salida para su futuro profesional y ganarse la vida con dignidad y solvencia. Por medio de este ciclo, fomentamos también la contratación de jóvenes y su entrada en el mundo laboral, y cubrimos los oficios que demandan mano de obra. Y desde la administración, desarrollamos cursos de estos oficios para dar una salida profesional a todos. No hay tiempo que perder. Empezó el tiempo de descuento.
Carlos Andreu. Vox / Alcañiz


He accedido a esta entrada, más que por leer al señor Andreu, para leer los comentarios de jorge y Candido, esos dos amigos/enemigos.
¡Qué buenos son los padres Escolapios, que nos llevan de excursión! Amigo del alma.Siempre tan educado, correcto y respetuoso en tus juicios y tus palabras. Te dedico la letra de la canción de Luis Eduardo Aute «Al alba», que además rima con tu apellido, a no ser que sea un camuflaje.Si te dijera, amor mío,
que temo a la madrugada,
no sé qué estrellas son éstas
que hieren como amenazas
ni sé qué sangra la luna
al filo de su guadaña.
Presiento que tras la noche
vendrá la noche más larga,
quiero que no me abandones,
amor mío, al alba,
al alba, al alba.
Los hijos que no tuvimos
se esconden en las cloacas,
comen las últimas flores,
parece que adivinaran
que el día que se avecina
viene con hambre atrasada.
Miles de buitres callados
van extendiendo sus alas,
no te destroza, amor mío,
esta silenciosa danza,
maldito baile de muertos,
pólvora de la mañana.
Carlos, otro artículo magnífico. Claro, necesario y, sobre todo, pegado a la realidad.
Me parece especialmente acertado que hayas sabido partir de algo tan concreto como la restauración del mausoleo de Vicenta Estrada para poner sobre la mesa un problema mucho más importante y urgente, el futuro profesional de nuestros jóvenes y la recuperación de muchos oficios.
Hay una enorme dignidad en el trabajo bien hecho, sea restaurando una pieza de nuestro patrimonio, levantando una pared, reparando una máquina, trabajando la madera o dominando un torno. Y también hay algo que convendría recordar más a menudo, un oficio no es una salida de segunda categoría, sino una profesión que puede proporcionar formación, autonomía, estabilidad y una vida digna.
Me parece además muy importante que desde la Administración se apueste por formar y facilitar el acceso de los jóvenes a esos sectores. No podemos permitirnos el lujo de perder conocimientos, profesionales y oficios mientras, al mismo tiempo, empresas y autónomos tienen dificultades para encontrar trabajadores.
Y tienes razón en algo fundamental, no hay tiempo que perder. Recuperar el valor de los oficios no es mirar al pasado, sino preparar el futuro.
Enhorabuena, Carlos. Un artículo de los que merece la pena leer y, sobre todo, de los que merece la pena debatir.