Las encuestas de población activa de nuestra provincia nos vienen poniendo de manifiesto, entre otros datos, caída de tasa de actividad y pérdida de población en edad de trabajar, ocasionando esto último una pérdida de talento que repercute cuantitativamente en una minoración de mano de obra que debilita el tejido empresarial, y cualitativamente en ciertas carencias para crecer en un mundo totalmente globalizado y conectado.

En mi opinión, el emprendimiento es una vía que contribuye a minimizar esta debilidad que día a día incide directamente sobre los parámetros económicos, el paro y la despoblación. Por tanto, debemos ser conscientes que el papel que deben jugar los emprendedores es importante en el desarrollo y la vitalidad de nuestra provincia, al relacionar los conocimientos y las capacidades de los ciudadanos para afrontar un futuro con garantías de generación de recursos aumentando el bienestar, tanto social como individual, de una forma sostenible.

Emprendedores no son sólo aquellos que crean empresas, sino todos aquellos capaces de idear y poner en marcha nuevos proyectos en cualquier ámbito, y es por eso, que son imprescindibles en la sociedad. Ante esta afirmación, familias, empresas, administración, ámbito educativo y ciudadanos en general, debemos de tratar de mejorar su imagen, consiguiendo que no se estigmatice el fracaso y eliminemos la posible imagen negativa del empresario allá donde la haya y fomentemos el espíritu emprendedor.

La prolongada situación de crisis económica y de valores sufrida en nuestro país en los últimos años demuestra que el sistema económico dominante, si bien genera prosperidad, también plantea problemas colaterales, tales como un reparto desigual de la riqueza y de las oportunidades. Ante esta realidad, se ha despertado en la sociedad una preocupación generalizada por el comportamiento de los agentes económicos en su actividad cotidiana, planteándose la necesidad de revisar sus actuaciones en cuestiones como las políticas de recursos humanos. Todo ello ha provocado que recientemente se haya incrementado, aún más, el interés por un comportamiento ético y responsable. Ante este nuevo reto, el emprendimiento social encuentra un marco adecuado para desarrollar su actividad, que basa su éxito en el equilibrio entre dimensiones social, ambiental y económica y es una forma diferente de hacer negocios, enfocados con fines comerciales y de rentabilidad pero de forma compatible con la creación de valor social. Obviamente, el emprendedor social tiene muchas cosas en común con cualquier otro emprendedor, como una idea brillante que marca un antes y un después, la definición de su público objetivo , un plan de viabilidad..., pero la gran diferencia radica en que para un emprendedor social el impacto positivo en su entorno y la rentabilidad de su negocio van de la mano.

No quiero olvidarme de los nuevos emprendedores que han cambiado el modelo de emprendimiento, manteniendo la pasión y la energía para desarrollar sus proyectos y creando nuevas formas de obtener financiación colectiva, lo que conocemos como el crowdfunding (micromecenazgo), que es un mecanismo que prescinde de la tradicional intermediación financiera, obligando a estas entidades a moverse del trono en el que están. Estos nuevos emprendedores ya tienen sus proyectos deslocalizados, necesitando de las TICS para hacerlos sobrevivir. Hoy podemos ver cómo un grupo de estudiantes de distintas partes de la geografía, usando Skype, desarrollan juntos una APP para conseguir, por ejemplo, que una persona ubicada en cualquier lugar, a través de esta aplicación, consiga tener una vida mejor y más fácil. Este es el nuevo emprendimiento.

El filosofo Peter Drucker dijo "Emprender no es una ciencia, ni un arte. Es una práctica" y ante este pensamiento cobra fuerza la necesidad de apoyar a los emprendedores. He podido constatar que, en nuestra tierra, el Gobierno de Aragón, a través del programa "Emprender en la Escuela", está impartiendo unos seminarios y ponencias para la creación de empresas. Desde el IAF se ha implantado el programa Innovaragón llevando a cabo la creación de Viveros de Empresas. CEOE Teruel está fomentando el emprendimiento mediante un punto de atención y asesoramiento y una serie de colaboraciones que ha establecido con el departamento de educación del Gobierno de Aragón y la Escuela Politécnica de Teruel, para acercar la realidad del mundo empresarial mediante jornadas formativas impartidas por diferentes empresarios a los alumnos de los centros educativos.