¿En manos de quién estamos? Es la pregunta que nos hacemos muchos de los que vivimos en la España vaciada, tras ver el aluvión de Megavatios que se aprueban desde aquella otra España amontonada, en despachos que ni nos conocen ni pretenden hacerlo, despachos grises, donde el único verde conocido es el del dinerico. Desde hace años, desde el rural criticamos que las decisiones que se toman en despachos lejanos urbanocentristas nos afectan sin tener en cuenta nuestra forma de vida. Y así continúan, sin un conocimiento de lo que aquí ocurre y, lo más preocupante, de las consecuencias para nuestros pueblos y lo que puede devenir después…salvo por unos dirigentes que en base a unos resultados electorales consideran que pueden hacer lo que les venga en gana.

Qué triste es ver cómo son utilizados para facilitar el avance del deterioro de su propio territorio, como piezas del conflicto en su propio municipio, manipulados para facilitar expropiaciones a sus legítimos propietarios,… Convencidos del maná prometido se afanan en ofrecer lo más valioso de nuestra tierra: el agua, el paisaje, la tierra, nuestra rica biodiversidad,… todo es poco para aquellos de los despachos lejanos. Mafia Next-Generation y una burbuja que nos recuerda a años pasados.

Hace poco leía unas declaraciones que decían que en Aragón, la administración es muy garantista…pero no decía qué garantizaba. A la vista de las últimas aprobaciones, está claro que lo que aquí se garantiza es que la especulación consigue el retorno de su inversión siempre, cueste lo que cueste, aunque arrasen todo a su paso. Y lo de que las renovables no avasallan, pues bueno, un buen ejemplo del cinismo en política, pero a estas alturas ya no cuela, no nos tomen por idiotas que esto va en serio. Esto se podría cantar como una jota, que es muy de nuestra tierra:

Todos especuladores
Veniros para Aragón
Garantiza alfombra roja
Y beneficio a tu inversión

Conozco a una jotera con responsabilidad política que la podría cantar con credibilidad.

Y luego están los otros, los que quieren pasar de perfil, aquellos que en la campaña electoral prometían llevar a la fiscalía el atropello y que una vez los pies en tierra, no opinan o en voz queda afirman que «se destrozará, pero poquico». Me recuerdan a Gila cuando contaba aquello de la guerra, en la que le pedía al enemigo que disparara suave. Qué desastre, pobre Teruel, pobre Maestrazgo y pobre Sierra de Gúdar,… en manos de esta tropa, mal futuro nos espera.

Y luego está la parte contractual de este embrollo, si un propietario tiene un acuerdo con cualquiera de las 846 empresas de la matriz Forestalia, que resulta que ha vendido el proyecto a CIP y que parece ser que esta última pretende endosar el marrón a otro fondo de inversión, ¿en manos de quien estamos? Esa energía supuestamente verde se ha convertido en el mayor marrón. Vaya cagada tenemos encima!!

Joaquín Gargallo. Teruel Existe / Mosqueruela