Ante tanta crispación política, judicial, policial y mediática que acorrala a Pedro Sánchez, quizás el presidente debería pedir urgentemente una visita a España del Papa León XIV, para distraer al personal. Y contratar, además, una docena de conciertos del portorriqueño Bad Bunny, uno que enfurece a Donald Trump por hablar en español. Y, de remate, pedirle a Florentino Pérez que organizara las primeras elecciones presidenciales en el Real Madrid tras 20 años para reelegirse entreteniendo a la afición, ya que de trofeos andan flojos las últimas dos temporadas. Pues todo eso pasa en estos días, por casualidad, claro, aunque diga Vox que es una maniobra sanchista. Pero aun así no se logra opacar a la estrella mediática Leyre Díez, una exalcaldesa cántabra del PSOE metida a espía ruidosa, de la escuela del Pequeño Nicolás, que mancha e incomoda a cualquiera que tuviera la desgracia de cruzársela en su camino; aunque fuera un minuto, suficiente para que ella lo apuntara en su cuaderno. En este país, no haber conocido a Leyre Díez, ni al comisario Villarejo, es como un seguro de vida.
La presión es tal, el atrincheramiento de periodistas, policías y magistrados tan explícito y los mensajes cruzados de tal calibre, que hasta la mismísima UCO ha tenido que filtrar que llevan meses esperando la autorización de un juez para investigar al novio de la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso. Algo así como «no se crean ustedes que solo acosamos a los de un lado y no vemos nada irregular en el otro, pero no nos dejan». Para colmo, algunos tertulianos han comprado la especie de que el fin del mundo sanchista llega inexorablemente, y disparan fake news nucleares. La más sonada, la que escuchó asustado un taxista, bastante razonable él, por cierto, según la cual, la única salida que le queda a Sánchez en la manga es sorprendernos con un referéndum sobre Monarquía o República. Delirante.
Es tal la confusión, que si uno lee o escucha la frase «muchas cosas no se han hecho con democracia», no sabe si estamos hablando de investigaciones policiales, de decisiones de partido o de procesos judiciales. Aplica a todo. Y luego se descubre que el autor de la afirmación es Enrique Riquelme, el atrevido empresario, que mantiene que «Florentino encarna una monarquía feudal».
Con tanta concentración de eventos y de noticias, falsas o verdaderas, que ya se aclarará, no se pierdan los misiles verbales del Papa León XIV. Desde su entorno más leal, nos deslizan algunas pistas: «Eligió viajar aquí y permanecer siete días —que no es normal— convencido de que España y México son los pivotes clave para contener la ofensiva mundial de los tecno oligarcas que, bajo el paraguas de Trump, quieren dominar el mundo, arrinconando incluso los principios democráticos». El periodista español que más sabe del Vaticano, Vicens Lozano, sostiene que Prevost «es un hombre del norte y del sur a la vez», por haber nacido en Chicago y ejercido su labor pastoral en Perú. Para Lozano, «Magnifica humanitas» es un fundamento ético-moral humanista frente a la inteligencia artificial, contra la deshumanización y las mentiras. Solo tiene 70 años, por lo que su pontificado será largo, y no se arredra ante Trump, ni ante las conspiraciones que le preparan los involucionistas estadounidenses, mexicanos y españoles. «Quería ser solo un Papa espiritual, pero le han empujado a ser Papa político», asegura un colaborador muy cercano. Bienvenido al volcán político, Santidad. Y gracias por pedirnos cordura.
Manuel Campo Vidal. Periodista


Don Manuel:
Escuché la intervención del Papa León en el Congreso. Al margen de las interpretaciones que cada uno haya hecho de sus palabras, pienso que su objetivo era predicar la doctrina de la Iglesia (católica apostólica romana). Ahora cada persona sabe si es un católico de esta iglesia o es un «descarriado». Por eso creo que no es un papa político, sino que es un predicador de su fe, que deja a los politicos comprobar su compromiso o su rechazo a la doctrina de su Iglesia.
Es evidente que hay otras verdades y que hay quien no cree o no conoce ninguna verdad. La libertad permite la elección y respeta a todos. Lo que no me pareció muy comprensible es la gran ovación de tantos que están en contra de su doctrina. Eso si que me pareció un volcan politico.
Vaya sorpresa no? Desde que ha aterrizado en españa no ha parado de hacer discursos «politicos» en favor de la invasión migratoria de españa, de su islamización y de defensa del legado musulmán de hace siglos. Este individuo no es catolico, al igual que tampoco lo fué bergoglio, es el vicario del anticristo globalista que ha infectado la curia vaticana