Caspe es una pequeña ciudad aragonesa en crecimiento que tiene ya casi un treinta por ciento de su población procedente de la inmigración, principalmente africana y asiática, pues la mayoría procede de Marruecos, Pakistán y Nepal.

Junto a ese amplio mosaico de culturas, Caspe arrastra históricamente el ser «una isla», u oasis, dentro del inhóspito paisaje monegrino. Oasis al estar junto al Guadalope y el Ebro.

Ese aislamiento y lejanía de las otras poblaciones grandes cercanas (Alcañiz y Fraga, administrativamente de provincias diferentes) ha desarrollado en los caspolinos ser tierra de acogida y, a la vez, ha creado una organización social autárquica, fruto de la cual es la cantidad de asociaciones que genera para resolver y afrontar los problemas de esa «isla caspolina».

El pasado fin de semana fue ejemplo de las múltiples actividades de esas asociaciones, que si bien pueden no tener muchos socios, sí son los suficientes para generar actividades importantes y dignas. Así, el ente auspiciado por la DPZ, el CECBAC, organizó un homenaje y recuerdo, al cumplirse 90 años de su creación en diciembre de 1936, del Consejo de Aragón, de vida efímera, pues fue disuelto en 1937, siendo, sin embargo, una experiencia de organización social ácrata estudiada en todo el mundo.

Esta actividad, desarrollada en la Casa Consistorial con banderas y paneles explicativos sobre lo que fue y supuso aquel Consejo de Aragón, contó con una charla por la mañana y la proyección de un documental por la tarde. A ella se sumaron y respaldaron miembros de CNT venidos de Zaragoza y La Rioja, con un acto en la plaza de España con discurso y recital de canciones.

Esa misma tarde, en Caspe, también patrocinado por CECBAC, hubo un concierto de música en la Parroquia a cargo del sexteto de instrumentos de viento Open Brass. Y casi a la misma hora, en la Casa de Cultura, se desarrolló el 'Primer recital de poesía Queer', con la presencia de David Caulfield, organizado por la asociación ECO: Espacio Comarca Orgullosa, bajo la bandera del Arco Iris. Actividad que nace con voluntad de continuidad.

Mientras, en la sala Compromiso de Caspe de la calle Mayor, la Asociación Histórica Vestimentum montaba la exposición de trajes que se acaba de inaugurar esta semana y que permanecerá abierta durante quince días.

En el Pabellón Deportivo y para Eventos se desarrolló, del 1 al 4 de octubre, algo muy diferente: la 'Caspe Games Party', que atraía a quienes se fascinan por los mundos virtuales. Ese fin de semana se proyectaba en el Cine Goya una reciente película sobre Spiderman. Y esta semana llega 'La bola negra'. Como veis, Caspe no deja de tener cosas a las que acudir, y muy variadas. La semana pasada tuve que elegir, porque se solapaban.

Alejo Lorén