Nadie en su juicio daría a sus hijos algo que pudiera perjudicarles. Nadie dudaría ni un segundo. Todos queremos ofrecerles alimentos sanos y naturales. Y a la hora de escoger, primero elegimos los productos de nuestra tierra, antes que otros. Eso nos dice la lógica y el sentido común, como padres y ciudadanos, para cuidar de los nuestros y beneficiar a nuestros vecinos.

Sin embargo, se ha estado haciendo todo lo contrario en nuestros colegios, en los que se repartían alimentos a nuestros alumnos con frutas de terceros países de dudosa calidad. Se trataba de un programa financiado y avalado por Europa, que, en virtud de tratados bilaterales con terceros países, compraba frutas de Egipto, Marruecos y Sudáfrica. Los controles de allí nada tienen que ver con las exigencias que aquí piden a nuestros agricultores en cuestiones como tratamientos fitosanitarios, abonos y legislación laboral.

Con la formación del nuevo Gobierno de Aragón, VOX asumió la Consejería de Agricultura, Ganadería y Alimentación. Una de las primeras medidas fue anular esos acuerdos y contratos que obligaban a proveerse de productos de fuera de nuestro país. El concepto de prioridad nacional no es solo un eslogan. Son hechos y, a partir del curso que viene, financiado por nuestra comunidad autónoma, apoyaremos a nuestro sector primario.

Aragón es tierra fértil. En las vegas de nuestros ríos y nuestros regadíos se producen las mejores frutas de hueso de nuestro país. Y en función de la época del año compraremos producto de temporada, producto nacional. Producto de cercanía y de calidad superior.

Quien crea que somos egoístas, egocéntricos e insolidarios tiene un problema conceptual y de personalidad. Los consumidores tenemos la última palabra. Leer la etiqueta y elegir lo que nos conviene, lo nuestro.

Carlos Andreu. Vox / Alcañiz