Septiembre o seca las fuentes o se lleva los puentes. Y octubre ya, podríamos añadir, reseca más fuentes. Podemos hacer un balance ya de uno de los veranos históricamente más secos y el más cálido. Y veremos qué pasa con la nueva DANA prevista para estos próximos días. Puede pasar como con la situación de lluvias de hace unos días en los que cayeron 200 mm en el Bajo Ebro pero apenas llovió en el Bajo Aragón. Menos mal que los acuíferos no estaban del todo mal después del tren de borrascas y DANAs que afectó a todo el país durante el pasado invierno y primera mitad de la primavera.
Además de padecer un verano tórrido, que ya empezó en mayo y pródigo en récords de temperaturas medias, tampoco ha llovido. En Alcañiz, desde el 1 de mayo hasta finales de septiembre (casi 5 meses) precipitaron 54 litros por metro cuadrado, cuando hubiesen tenido que caer más de 100. Y porque llovió a principios de agosto, ya que entre el Día del Trabajador y el 6 de agosto la precipitación fue prácticamente 0. Más de 3 meses sin apenas caer una gota. Los registros de Valderrobres, Caspe y Andorra son bastante parecidos.
Y en otros puntos de Aragón, como Calatayud, desde el 1 de junio hasta hoy, la precipitación acumulada es: 4 litros por metro cuadrado. No son registros inauditos, pero sí extremadamente inusuales. Y todo ello acompañado por temperaturas que, estas sí, han sido inauditas. Por lo tanto, a pesar de las lluvias de esta semana, las masas forestales siguen siendo un polvorín. Y también los cultivos de secano, como el olivo y los leñosos en general. Y si todo esto no fue poco, en muchos puntos la precipitación caída fue de granizo, afectando gravemente a cosechas como la del melocotón.
En Aragón, hacía décadas que no veíamos un paisaje tan agostado, seco y agrietado. Tan solo tenemos algunos reductos, como Valdealgorfa, Valjunquera y poco más, donde registraron una tormenta fuerte, y allí se ve un poco de hierba. Pero especies muy preparadas para la sequía como el pino carrasco están soltando hojas. Tenemos encinas con bellotas raquíticas por falta de lluvia; chopos amarilleando por estrés hídrico; almendros muriendo por falta de agua. Y hasta en el Pirineo hayas secándose en zonas como el valle de Ansó, que es una de las zonas más lluviosas de España.
Lo único positivo de todo esto y que quizá no haya alertado a quien no está muy en contacto con el monte son los embalses. Han resistido gracias a las extraordinarias lluvias del anterior año hidrológico. Pero de no llover lo suficiente en los próximos meses, hablaremos nuevamente de problemas en la campaña del próximo año. Por ello, desde aquí pedir una vez más al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico que desbloquee proyectos como las balsas laterales del Matarraña. Al menos, la del Algars y la del Tastavins. El argumento de «hay que revisar primero los usos del agua en la cuenca», que todos atónitos escuchamos en 2024 en Maella, no cuela.
Mientras tanto, confiemos en que llueva, que lo haga sin episodios torrenciales. Veremos cómo se comporta en el territorio esta nueva DANA, tan imprevisible y errática y con un Mediterráneo con temperaturas propias del mar Caribe. Y esperemos que este invierno nieve.
Saliéndome del tema, me gustaría aprovechar estas líneas para agradecer tanto al Ayuntamiento de Arens de Lledó como a la Asociación Festa Jove de Beseit y al Ayuntamiento de Beceite haber tenido el honor de ser el pregonero de sus fiestas. En ambos casos, tras el pregón, se produjeron «tormentas» de gaseosa y agua. En el caso de Arens, como curiosidad, se adelantó el pregón con motivo del eclipse total de sol. Y en el caso de Beceite nunca pensé que hablar delante de todo tu pueblo podría ponerle a uno tan nervioso en los momentos previos. Una experiencia, sin duda, inolvidable.
Y también aprovechar para unirme y subrayar el inmenso dolor y consternación que siente mi pueblo tras la reciente pérdida de Ángeles, nuestra panadera y una buena persona. Sin duda, cada vez que recordemos ese inolvidable olor a pan recién hecho de la calle Palacio, nos acordaremos todos de ella.
Javier De Luna. Meteorólogo

