Ya hemos entrado en los días previos a la celebración de la Navidad, momento importante en nuestra sociedad. Es tiempo de luz, celebración, reunión, belenes, de villancicos. Hace apenas un mes celebramos en Alcañiz el Pleno en el que se sometían a votación las ordenanzas fiscales, es decir, los precios públicos, impuestos y tasas que dependen del Ayuntamiento. En el Pleno anterior el Sr. Alcalde manifestó su deseo de que esa votación de ordenanzas resultara favorable por unanimidad, como si sólo dependiera de eso, de un deseo y no de hechos patentes. Posteriormente, miré a la cara al equipo de gobierno, y les dije que esperaba que no fuera un mero brindis al Sol como había ocurrido con otros asuntos, que el Partido Popular iba a mostrar una total voluntad para llegar a acuerdos al respecto, y que nuestra intención es que fuera un primer paso para empezar por el buen camino la negociación de los presupuestos 2022.

Vayan pronosticando el final. Bien, en un contexto que consideramos todavía fuera de una normalidad absoluta, de necesidad de seguir tomando medidas extraordinarias, la propuesta del grupo popular se reducía a tres puntos. Revertir la subida de IBI urbana que se practicó recientemente y equiparación con rústica, exención de tasa de basuras para comercio y hostelería y exoneración también de la tasa de veladores. Palabras bonitas, redes sociales bonitas, discurso bonito para un relato a medida, pero falso y hueco por dentro. Una cosa es predicar, y otra dar trigo. El PP se ha encontrado con un auténtico portazo en las narices, y no con lo que cabe esperar en política, sentarse en torno a una mesa y llegar a puntos intermedios entre las diferentes propuestas que favorezcan puntos de encuentro. Sí, otra política es posible. Otra manera, y otras formas desde luego, las de la voluntad de llegar a acuerdos en la Ciudad de la Concordia. Sr. Alcalde, de lo que dice a la noche, no queda nada a la mañana. Cada vez se escucha más en Alcañiz: ‘humo, humo, humo’.

Nacho Carbó. PP Alcañiz