Desde el 7 de octubre, y bajo la excusa de los actos terroristas cometidos por Hamas, estamos asistiendo en tiempo real a un exterminio sin precedentes en nuestra historia contemporánea.

Desde el final de la segunda Guerra Mundial no habíamos visto un hecho tan grave como es el intento de eliminar a toda la población palestina de la de la Franja de Gaza, y ha habido decenas de guerras y conflictos armados.

La abogada y representante sudafricana, Adila Hassim, se pronunciaba el 11 de Enero con estas palabras en la Corte Internacional de Justicia «Los genocidios nunca se declaran con antelación, pero esta Corte tiene el beneficio de las 13 semanas de evidencias que muestran un controvertido patrón de conducta y las intenciones que este conlleva que justifican ser denunciados como actos genocidas».

Y es que hoy por hoy, ante la imposibilidad de contar con periodistas en la zona de guerra, ya que son considerados objetivos de guerra por Israel, son los móviles de las víctimas gazatíes, única vía de comunicación sobre el terreno, que nos permiten conocer las atrocidades llevadas a cabo por el ejército israelí.

Solo en los dos primeros meses de la agresión israelí contra Palestina, fueron asesinados más de 100 profesionales de la información, una cifra nunca vista. Pero, aun con el intento de bloquear toda la información posible, las redes sociales e internet han permitido mostrar la barbarie israelí y burlar el bloqueo mediático sionista.

Cada día miles de vídeos y fotografías dan fe del asesinato de casi 30.000 palestinos bajo las bombas desde que comenzó el conflicto, la gran mayoría mujeres y niños. También podemos ver el asedio y la masacre de más de 2 millones de personas sufren a diario en la Franja.

Y sobre este asunto ¿Dónde queda la responsabilidad colectiva de Occidente? ¿Por qué se sigue permitiendo a Israel continuar con este genocidio? La complicidad occidental es el último dique de contención que tiene el régimen israelí para seguir llevando a cabo su limpieza étnica contra el pueblo palestino. La historia juzgará al mundo por lo que ocurre en Gaza y cada uno quedará retratado.

Desde los movimientos solidarios debemos seguir exigiendo a nuestros gobiernos que pidan un alto el fuego inmediato, incondicional y duradero; que apoyen la demanda de Suráfrica ante el Corte Internacional de Justicia; que se corten relaciones diplomáticas con Israel y se apliquen embargos de armas, para acabar con la impunidad del régimen israelí. Es ahí donde debemos estar, en la lucha diaria hasta acabar con la ocupación, porque la causa palestina es la causa de la humanidad.

Daniel Palomo. IU - GANAR / Alcorisa