Llega el final del año en el que compartimos buenos deseos a diestro y siniestro con familiares y amigos. Es momento de hacer también balance y reflexionar desde la perspectiva del cabo de año sobre qué ha sucedido en este tiempo que se nos escurre de las manos sin apenas darnos cuenta. Tempus fugit, ya saben.

Venía lo anterior y el mismo título del artículo a cuento de los lectores que opinan en los artículos que publicamos periódicamente distintos colaboradores y colaboradoras, cada uno desde su prisma y perfil socio político.

No es de recibo que haya gente que amparada en el seudónimoanonimato, se permita el lujo no ya de opinar o discrepar educadamente, sino que directamente insulte, calumnie o se despache a gusto con la familia del plumilla de turno. Respeto que haya personas que no opinen como yo en distintos temas, pero no puedo con la cobarde intervención que se esconde tras un alias y se dedique a «echar mierda».

Algunos de los desafortunados comentarios, ahora desaparecidos, de mi último artículo hacían referencia a mi escasa o nula aportación desde el ámbito político-profesional a la localidad de Valderrobres y, en general a la Comarca del Matarraña y la provincia de Teruel. Infraestructuras que, o no existían o estaban olvidadas en un cajón, léase la pasarela peatonal y la travesía de Valderrobres, las veremos en el corto/medio plazo, así como la mejora de la red principal de carreteras autonómicas en nuestra provincia. Alguien se molestaba porque no me oía hablar en la lengua del territorio… No sé, hablo 5 en total, si tiene el gusto de presentarse, que me diga en qué idioma prefiere que me dirija a él. Y para postre se mentaba también a mis hijas, de las que no puedo sentirme más orgulloso tanto por su trayectoria educativa como personal. Buenas personas que, espero puedan en un futuro aportar en positivo al progreso patrio.

En fin, repasando ahora lo vivido en este último año, lo cierro con la conciencia tranquila y con la sensación del deber cumplido. Deseo que, todos los parabienes y felicitaciones con los que obsequiamos a nuestros seres queridos, no queden en papel mojado. Y que aquellas personas que opinan diferente, lo sigan haciendo, no desde el odio y la intransigencia, tan de moda en cierto extremo del espectro político, sino desde el respeto que merece cada hijo de vecino.

Tengan todos ustedes buena salida y entrada de año.

Ignacio Belanche. CHA / Valderrobres