¿Cómo se escribe un horizonte? ¿Con qué palabras, con qué mirada, con qué coraje? La edición especial de hoy en el periódico La COMARCA nace de una certeza que a veces puede resultar compleja y en la que queremos ayudar desde el periodismo: nadie sabe a ciencia cierta qué nos espera. Sin embargo, siempre hay quienes se han anticipado, quienes no se preocupan por eso sino que son luz en el presente, quienes ya están pensando en el mañana, haciendo, empujando, resistiendo. Y en un día a día donde el presente es una sucesión de emergencias y la esperanza parece casi un lujo infantil, dar la palabra a quienes aún se hacen preguntas es un acto incluso revolucionario.
Aquí hay más de cincuenta voces que piensan desde el territorio en las 104 páginas que publicamos hoy, en este primer viernes de la nueva era (el día 2 se llevaron un buen resumen del año). En estas entrevistas hablan protagonistas del centro y del borde del mapa, desde la economía local y desde la macroeconomía, desde el pupitre y desde la pizarra, desde el laboratorio, desde la trinchera de lo cotidiano, desde la naturaleza, la solidaridad, la cultura o la ejemplaridad deportiva. No están unidas por una ideología ni por una consigna, sino por algo más raro y más valioso. Todos gozan de una conciencia luminosa del momento que atravesamos. Y es de agradecer su voluntad de no callarse y exponerse, mostrarse y reivindicar.
¿Quién tiene una bola de cristal o las cartas astrales del porvenir? Nadie. Pero tenemos algo quizás más poderoso: nuestro talento, nuestra inteligencia, nuestra capacidad como sociedad de reconocernos en quienes son punta de lanza. No en el sentido solemne o heroico, sino en ese gesto íntimo de admirar a quien, en medio de la incertidumbre, decide avanzar.
Leerles es como encender una vela en mitad del ruido. Estas voces, reunidas en un mismo territorio de pensamiento, devuelven fe en un mundo que, últimamente, parece diseñado para desalentarla. Mientras las plataformas premian la furia y castigan la duda, los algoritmos aplanan el pensamiento y la urgencia lo devora todo, crece una tendencia tan cómoda como peligrosa: delegar el acto de pensar en otros, en máquinas o en fórmulas que prometen simplicidad a costa de nuestra conciencia.
Y justo entonces, como una metáfora perversa, mientras editaba el suplemento, la ciencia nos avisó. El 7 de enero fueron hallados en Marruecos restos del antepasado más antiguo del Homo sapiens. Mandíbulas, huesos, 770.000 años. ¿Volvemos al eslabón perdido? Si dejamos de pensar y renunciamos al matiz, a la crítica, a la mirada larga... nos deshumanizamos e involucionamos.
Y ahí entra el periodismo. No como faro infalible sino como un aviso: «Esto está pasando. Escuchen. No miren para otro lado». Empecemos el año con una cartografía del pensamiento que ilumine con nuevas coordenadas y miradas que inviten a pensar distinto. Escuchen. No miren para otro lado. Pensar de forma colectiva, juntos, sigue siendo la forma más humana, y hoy diría que la más urgente, de no perdernos ante las amenazas que tratan de simplificarnos.
Eva Defior. Sexto Sentido


Delegar el pensamiento, el voto y la capacidad de decidir, la educación de nuestros hijos, la salud… delegar así es un acto cómodo de irresponsabilidad… que lo hagan otros por mí… de falta de compromiso, que quejarme ya me quejaré.
Lo que nos hace humanos es la capacidad de conciencia y el periodismo es la conciencia de la sociedad… sin vosotros, seríamos seres aislados y más manipulables todavía.
Así que gracias por estar ahí y contarlo