Hace unos días, jóvenes del territorio Norte Teruel (Andorra - Sierra de Arcos y Bajo Martín) se reunieron en Albalate del Arzobispo para compartir propuestas y fomentar la participación juvenil. A estas jornadas fuimos invitados responsables de Adibama y políticos de estas comarcas.
Durante la jornada de un día entero, y a través de un taller colaborativo, plantearon ideas para mejorar la vida en sus pueblos: apoyo a asociaciones juveniles, creación de espacios de encuentro, más presencia de la juventud en la vida cultural y nuevos lugares de ocio saludable. Todo esto giró en torno a una fantástica lluvia de ideas y propuestas, conducidas o guiadas por profesionales dignas de valorar.
Cuando por la tarde llegamos nosotros, «los que no los escuchamos», tenían la faena hecha.
Eran alrededor de 25 jóvenes adolescentes, y fueron algunos de ell@s los responsables de trasladarnos el trabajo realizado por la mañana y plasmado en unos murales que daba gozo ver.
Les puedo asegurar que fue increíble escucharlos, con un nivel de madurez, compromiso y dignidad asombrosos.
Y lo que nos pidieron era razonable: preocupación por el trabajo y la vivienda en el territorio, por los recursos formativos, por la mejora de las líneas de transporte o sobre los recursos para su crecimiento personal que planteamos desde los servicios municipales o comarcales para jóvenes.
Pero hubo algo muy importante: nos pidieron que como adultos los escuchemos, los apoyemos, que les dejemos participar en la construcción de propuestas, que reconozcamos nuestros errores y que están cansados de nuestro discurso pesimista…
¡Hablaron de que tienen la idea de montar una asociación de jóvenes del territorio!
Lo siento, pero entenderán que cuando uno escucha los comentarios fáciles y generalizados en torno a los jóvenes, diga ¡NO!
Estos chicos y estas chicas están vivos y tienen un deseo y una fuerza envidiable.
Creo que es importante estar cerca de ell@s y acompañarl@s en ese deseo actual, en la puesta en marcha de esa asociación juvenil.
Sólo me queda decirles que me sentí un privilegiado de compartir con ell@s esa tarde, de poder verlos y escucharlos tan llenos de vida, respeto y deseo.
David Valero. GANAR /Castelnou


Hola David.
Efectivamente, hay que escuchar a los jóvenes y jamás dar el no porque no por respuesta, pero después de tantos estudios reuniones, conferencias, etc. Me pregunto: ¿Por que las asociaciones existentes no tiene relevo generacional? ¿Por que no llega un joven o mas jóvenes y dicen, venga que nos hacemos cargo?
Si no les vale lo que hay me parece perfecto, pues que se metan y que cambien hasta el nombre si quieren, pero ¿Dónde están?
Efectivamente, desde los servicios públicos se montan muchas actividades y creo que participan, pero ¿Dónde están sus iniciativas y compromisos? Creo que quieren hacer cosas, pero sin compromiso y eso es lo mismo que decir que me lo hagan y ya hare lo que me convenga.
Termino. En el terreno deportivo aun participan, con todo organizadico, pero ¿y en el cultural?…
si hacemos «memoria» quienes hoy tenemos edad de ser «abuelos» , estarán de acuerdo en que, cuando teníamos los 18 años, eran dos o tres los jóvenes que tomaban iniciativas, asi que se podría decir la historia se repite.