Ya en el siglo XX, y aún antes, era muy común que, en época de setas, vinieran al pueblo de Cataluña y Valencia gente a recogerlas. También era propio de los habitantes de zonas próximas, venir a por té de Aragón, leña y a cazar.

A finales del siglo XX, se construyó la carretera autonómica A-222, que fue un beneficio para Armillas. Los propietarios de los terrenos de sendas y caminos de herradura los cedieron, sin perder su posesión, para hacer ellos mismos un camino de tierra más ancho que saliera a dicha carretera. Fue estupendo no tener que pasar por la carrera que pasa por los Baños de Segura, que tenía su siniestralidad y además se acortaba el trayecto desde Zaragoza. Como siempre, este camino particular es usado sin permiso, teniendo la responsabilidad de arreglarlo los propietarios, cosa que nos ha ocasionado algunos conflictos.

Para terminar, a principios del siglo XXI, se colocaron torres de Alta tensión en nuestro término, cuya contrapartida económica bastante abultada, pasó a manos del Ayuntamiento de Vivel, y de la que el barrio de Armillas no obtuvo nada. Así mismo, en este siglo, se concedió la explotación de una mina a cielo abierto de arenas finas para la construcción, de baldosas principalmente, a una empresa de Castellón, que ha causado a nuestra tierra bastantes problemas. Como siempre, y es lógico pues somos un mismo municipio, los beneficios de esta funesta actividad son para el Ayuntamiento, no dando ningún tipo de compensación al resistente barrio de Armillas. Y cómo último dato de la contínua generosidad de Armillas desde tiempos inmemoriales, lo que nos faltaba es el torticero «aprovechamiento» de su tierra y su aire por medio de las energías mal llamadas renovables: los molinos eólicos y las centrales de placas solares, para sacar con esto todo lo que se puede de un espacio donde vivimos en paz. Por supuesto, con gran beneficio para el Ayuntamiento y cero para el barrio que es el perjudicado.

En fin, hay una constante y abundante donación de Armillas, y creo, sinceramente, que al no recibir su justa compensación, va a desaparecer. Y esto cumple lo que tenga determinado a quien le interese que haya terrenos despoblados y la responsabilidad, según mi criterio, es de un Ayuntamiento que sólo piensa en lo suyo, y en los suyos y queridos votantes.

Elena Gil. CHA / Cuencas Mineras