En la granja de mi tío, ia iá ó. La IA (Inteligencia Artificial) no es una canción. Vino para quedarse, para desplazar lo que hasta ahora parecía inamovible: trabajos, disciplinas, educación, cultura, ciencia... Nada será ya como hasta ahora.

Hay quien jocosamente dice que traerá beneficios, que prescindirá también de los políticos y puestos, ya ¿por qué no de elecciones y de la democracia? Un reto descomunal. Paradoja tecnológica, un matrix en el que aceptamos apuestas de incertidumbre y desasosiego por un futuro incierto.

Nos hemos dejado seducir por una tecnología, por una erótica pornográfica a golpe de clip de ratón que busca la satisfacción inmediata. Comodidad, conformismo. Hay quien trabaja, piensa por nosotros, analiza y decide. Nos restará pues iniciativa y autonomía.

Efecto placebo donde prima el pragmatismo y la competitividad. Pensar: si no lo hacemos nosotros, lo hará otro. Carrera armamentística digital desenfrenada, que al igual que la guerra fría buscará la disuasión y el temor por no quedar atrás, en la que habrá un solo vencedor… las máquinas o nosotros.

Y venimos con un recortable. Hay quien le parecerá ridículo en los tiempos que corren utilizar tijeras y pegamento, herramientas ya obsoletas de sociedades primarias. Es una reivindicación, una llamada de atención al trabajo manual que requiere de destreza y aprendizaje a través de los años.

Oficios desprestigiados por una sociedad tecnológica que no encuentra relevo generacional ni en eso ni en nada. Todos desean trabajos «acomodados» sin ser conscientes de que parte de ellos serán sustituidos por la IA.

Recortables, síntesis de trabajo bien hecho, que trabaja con materiales primarios sensibles y delicados como el papel. Rehabilitación de patrimonio y de nuestra memoria para recordar monumentos que requieren nuestra atención, nuestro trabajo y fondos económicos.

Un recortable es un paréntesis en nuestras aceleradas vidas. Un reto que requiere concentración, atención y paciencia para conseguir un objetivo. Un objeto tridimensional, voluptuoso y deseado, donde antes era plano e insulso, como quieren que sean nuestras vidas desustanciadas.

Inconformismo y rebeldía es el camino a seguir. Tener principios no es fin, es el fin que nos ha de guiar en esta vida.

No es un juego de niños, ia IA ó…

Carlos Andreu. Vox / Alcañiz