Lo que estamos viviendo estos días en Ceuta no es un hecho aislado. Es la consecuencia de años de una política migratoria basada en la inacción, el efecto llamada y la renuncia del Gobierno de España a ejercer una de sus funciones más básicas: proteger nuestras fronteras.
Estamos hablando de una invasión. Un acto de guerra dirigido por Marruecos y tolerado por el corrupto número 1 de la trama que ocupa La Moncloa. Ceuta y Melilla son la primera línea de defensa de Europa y, sin embargo, han sido abandonadas por un Ejecutivo más preocupado por protegerse con todas las instituciones del Estado de la propia corrupción que generan antes que en velar por los españoles. Cada nueva entrada masiva de ilegales demuestra que las mafias que trafican con seres humanos siguen encontrando una puerta abierta hacia nuestro país. Un negocio bochornoso del que se lucran las supuestas ONG a las que el vicepresidente de Aragón, Alejandro Nolasco, ha cerrado el grifo.
Mientras tanto, quienes pagan las consecuencias son los españoles. De momento, 25 millones de euros de las arcas del Estado que no se van a destinar a educación, sanidad ni para infraestructuras. Los servicios públicos sufren una presión asfixiante. La sanidad, la vivienda, los servicios sociales, los centros de acogida y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado trabajan al límite para hacer frente a una situación que se repite una y otra vez sin que el Gobierno actúe. Urge militarizar la frontera.
Defender nuestras fronteras no es una cuestión ideológica, sino de sentido común y de responsabilidad. Ningún país serio puede renunciar a decidir quién entra en su territorio, en qué condiciones y con qué obligaciones. Sin control fronterizo no hay soberanía, y sin soberanía resulta imposible proteger el Estado del bienestar, garantizar la seguridad o planificar unos servicios públicos sostenibles.
VOX lleva años denunciando una realidad que otros han preferido silenciar. Defendemos una política migratoria basada en la legalidad, el control efectivo de las fronteras, la expulsión de quienes entren ilegalmente o de quienes se dedican a delinquir como forma de vida y la lucha contra las mafias que trafican con seres humanos. Por supuesto, con la prioridad para los de casa en el acceso a los recursos públicos. La primera obligación de cualquier Ejecutivo es defender a sus ciudadanos, garantizar sus derechos y preservar la soberanía nacional. Esa es la política que España necesita.
Aroha Rochela. Vox / Andorra


Qué alivio leer un análisis tan sereno: resulta que una fracción del presupuesto era lo único que nos separaba de carreteras de oro y cero listas de espera, y que la respuesta más innovadora ante gente exhausta cruzando el mar es mandar al ejército. Menos mal que también desenmascara el «cártel» de las ONG que se forran repartiendo mantas térmicas de madrugada. Un manifiesto tan brillante que pronto veremos aparecer por aquí a algún replicante suyo que, en estos momentos, como de costumbre, estará manteniendo una conversación existencial con su ChatGPT para encontrar argumentos con los que argumentar la falta de argumentos de los que no comulgamos con sus barbaridades.
Certero comentario, Fernando. Se agradece algo de sentido común entre los balbuceos incoherentes de la ultraderecha.
Y acerca de la invasión de Aroa, pues lo de siempre. Fascistas fascisteando, nada nuevo cara al sol. A soltar las consignas marcadas por el Cid renacido, ahora toca INVASIÓN. Pronto tocará reconquista, claro. Doblar el lomo no toca nunca, eso si.
Se hubiera agradecido la sincera opinión de nuestra intrépida escritora acerca de que esta INVASIÓN ha sido orquestada por dos de las figuras más idolatradas por su Amado Líder, Donald «el agente naranja» Trump y Bibi «sólo me estoy defendiendo» Netanyahu. Yo no aguantaría la respiración mientras espero esa opinión.
Ni un paso atrás.
Magnífico comentario Fernando 👏👏👏
Vaya por su tónico cerebral Sr.Tremps antes de que se agote.
Aroha, magnífico artículo. De verdad. Hacía tiempo que no leía una defensa tan clara, valiente y contundente de algo tan elemental como que un Estado tiene la obligación de defender sus fronteras.
Y hay una cosa especialmente acertada. Pretender que solo podemos hablar de agresión cuando aparecen tanques, misiles o soldados uniformados es no entender cómo funcionan hoy los conflictos. Si un Estado permite deliberadamente que decenas de miles de personas se lancen contra la frontera de un país vecino, la instrumentalización de esas personas como arma de presión no deja de ser una agresión porque no lleven un fusil en la mano.
El artículo pone negro sobre blanco algo que demasiados políticos prefieren envolver en eufemismos. Un país tiene derecho a decidir quién entra en su territorio y tiene la obligación de proteger a sus ciudadanos y sus fronteras.
Y además lo haces sin esconderte detrás de medias palabras. «Invasión», «control fronterizo», «soberanía», «militarizar la frontera». Conceptos que algunos parecen considerar tabú, pero que describen perfectamente la gravedad de lo que está ocurriendo.
Enhorabuena. Un artículo extraordinariamente claro, valiente y necesario. De esos que uno termina de leer pensando que, a veces, decir las cosas exactamente como son resulta mucho más sencillo que inventarse cien eufemismos para no molestar a nadie.
Ya que noto su entrañable y casi conmovedora incapacidad para alinear lo que dice creer, lo que piensa y lo que finalmente publica, he decidido hacerle una pequeña obra de caridad. Le regalo el siguiente prompt (para su chatgpt) para que lo copie, lo pegue y, con un poco de suerte, logre encontrar respuestas que habiten un poco más allá de su sofá:
«Actúa como un creyente cristiano y redacta una respuesta evangélica a esta columna, basándote estrictamente en la verdad y la gracia. Mantén una postura firme en los valores cristianos.
Eso sí, establece los siguientes parámetros restrictivos irrenunciables: tu interpretación teológica debe excluir categóricamente la versión de la fe que permitía las barbacoas humanas de la Inquisición, la que ampara y esconde la pederastia en las sacristías, la que bendijo al nazismo durante el Holocausto, y, por supuesto, la de aquellos entrañables curas franquistas tan aficionados al guantazo pedagógico (y al abuso inconfesable).
Tampoco puedes incluir bajo ningún concepto las actualizaciones doctrinales de última hora: omite a ese párroco con ínfulas de estratega militar que pide provocar a los ingleses en Gibraltar para que, en cuanto respondan matando a unos cuantos españoles, tener la excusa perfecta para bombardear Rabat, y censura cualquier referencia al tal Figaredo (conocido en los mejores congeladores de la política como ‘Frigodedo’) que receta caza y el ‘pam, pam, pam’ para los niños inmigrantes.
Cíñete exclusivamente a lo escrito en los evangelios y al mensaje original. A ver qué te sale.»
LEETE EL ARTICULO Y LOS COMENTARIOS. MENUDO REPASO
Magnífico!
Aroha, con respeto, ¿cobras 3500 pavos al mes de los IMPUESTOS que pagamos TODOS los aragoneses por decir esto? Y donde digo todos se incluyen a todos esos aragoneses que nacieron fuera de aqui y vinieron a ganarse el pan a nuestra tierra. Es un insulto a la inteligencia. Y por cierto, puedes hablar de cosicas que nos pasan aqui cerca, como el recorte a las cuadrillas de lucha contra el fuego, el aumento a la tauromaquia y anticambio climatico que proponeis… venga, sin tu no puedes, búscate a alguien que te escriba algo coherente con parte de los 3500€ al mes…
Luis, cobra de su trabajo por qué decidió renegar de su salario público así que dobla el lomo (Héctor) doblemente para recibir sólo un salario que tú no tienes que pagar.
Me da mucha pena y me produce mucho dolor que haya personas que piensen como la señora Rochela. No tiene ni un gramo de empatía, de sensibilidad, de respeto a las personas. La oscuridad total antes del eclipse de mañana.
¿Pensar? No hace demasiado tiempo que por este mismo medio se elogió el comportamiento social del moho con el que desde luego comparten su horizonte de complejidad.
Un fragmento de un artículo de Iván Redondo, titulado»El último mohicano»:
«Lo de Ceuta ha sido un ajuste de cuentas no solo con Pedro Sánchez, sino con España como último reducto de la socialdemocracia (no en términos de derecha e izquierda, sino de Estado social)- La primera ministra de Dinamarca, se autoproclama socialdemócrata acaba de firmar un comunicado conjunto con Meloni- . La UE molesta a las nuevas élites autoritarias. Trump se la quiere cargar, como los Abascal, su lamebotas. Su burocracia es la máxima expresión socialdemócrata: demasiado Estado y regulación, demasiado social todo. Y si cae Sánchez, cae el último país socialdemócrata: el último mohicano. Si cae la socialdemocracia en la UE (y está a punto), se pierde el sentido institucional, político, social e histórico de esta macroestructura. De la UE social a la UE como fortaleza. Vamos a pasar de la UE del Estado de bienestar y de los derechos sociales a la UE de la seguridad. Derrumbe social como hito de las nuevas élites autoritarias y de las viejas élites europeas, aunque muchas de ellas, sin querer y dentro de la gran confusión algorítmica, se estén apuntando al enemigo como la Italia de Meloni . La UE está siendo asediada. Y esto es algo que va más allá de Argelia, el Sáhara y el viejo conflicto marroquí. Lo de Ceuta trae el gran debate del futuro: el trabajo, la nueva servidumbre, la mansedumbre, en definitiva, la Magnifica Humanitas . Hasta aquí las palabras de Iván Redondo.
El comunicado de la primera ministra de Dinamarca-que se proclama socialdemócrta- y de Meloni, no se limita a pedir gestión ordenada de fronteras, algo razonable en cualquier política migratoria seria. Va más allá: atribuye a la inmigración ilegal «el aumento de los índices de delincuencia, la creciente presión sobre los servicios públicos y la erosión de la confianza pública», y subraya que la situación es «especialmente grave cuando los inmigrantes ilegales… cometen delitos violentos, trafican con drogas o son responsables de violencia sexual». Es el mismo lenguaje que hace veinte años empezó a calar, según el investigador danés Martin Lemberg-Pedersen, «como una lluvia fina», normalizando el vínculo entre migración y criminalidad hasta hacerlo sentido común. Lo novedoso en 2026 no es el argumento, sino que ya no lo pronuncia solo la extrema derecha: lo firma también una primera ministra socialdemócrata.
Hay una frase del comunicado que merece leerse dos veces: «Ambas estamos orgullosas del patrimonio cultural cristiano de Europa y queremos protegerlo. Esperamos que quienes vengan a nuestros países… respeten nuestros valores y no intenten imponernos modelos de vida que no compartimos». Es la gramática identitaria que durante décadas defendieron Le Pen, Salvini o, en España, Vox y ahora Alianza Catalana: Europa como esencia cultural amenazada, no como proyecto político abierto. Apela al patrimonio cultural del cristianismo, vaya hipocresía. El arzobispo de tarragona Joan Planellas, lo ha dicho muy claro: Es de una obviedad impresionante:» un xenófobo no puede ser un verdadero cristiano”. Nada más tienen que leer los evangelios. Por eso, se podrá iniciar todas las campañas electorales en Covadonga, pero algunos están pervirtiendo el sentido evangélico.
Joan Planellas, ha defendido la libertad religiosa y la dignidad de las personas migrantes en una entrevista en El matí de Catalunya Ràdio. Sus palabras llegan a raíz de las críticas del líder de Vox a la posición de la Iglesia después de que el Ayuntamiento de Jumilla (Murcia) aprobara una ordenanza que impide la celebración de actividades religiosas musulmanas en espacios públicos.
Planellas ha respondido sin ambigüedades. Ha recordado que “la Conferencia Episcopal dijo lo que tenía que decir, mencionando la Constitución y los derechos humanos” y “haciendo patente la libertad religiosa que debe haber”. Para el prelado, esta libertad está “definida en la declaración de los derechos humanos, en la misma Constitución y en un documento del Concilio Vaticano II” y constituye un principio irrenunciable: “Aquí sí que no hay fisuras”.
Algunos ya han decidido llevar la discusión al terreno del cristianismo.
Ningún católico puede defender que unos niños permanezcan lejos de su casa, separados de sus padres y de su tierra cuando existe la posibilidad de devolverlos a su hogar. La protección de los menores y la vuelta con sus familias no son cuestiones ideológicas, sino una obligación moral irrenunciable.
Y hay algo todavía más elemental. El secuestro de un niño no deja de ser un secuestro porque quien lo haya sacado de su casa diga que lo hace por su bien. Ninguna causa política, ninguna frontera y ninguna supuesta solidaridad pueden convertir en legítimo mantener a un menor separado de su familia y su tierra.
Por eso es paradójico que alguno invoque los Evangelios para hablar de acogida y dignidad humana y, al mismo tiempo, olvida precisamente a los niños que deberían estar en el centro de cualquier consideración moral.
Si hablamos de cristianismo, hablemos de todo. También de devolver a los niños a sus padres y a su hogar. Porque si algo debería estar fuera de cualquier discusión política es que un niño tiene derecho a su familia y que separarlo de ella sin una razón legítima no puede convertirse en una política migratoria.
¿Ah, sí? ¿O sea que ahora resulta que son niños y no «menas»? ¿Y ya no hay que cazarlos? ¿Y su Iglesia? Uy, uy, uy… que cuando los representantes de la Iglesia aplican los Evangelios con los niños … En fin, lo dicho, vaya carajal me lleva. Y está claro que su ChatGPT no le está ayudando nada. Un secreto: pruebe a hacerle buenas preguntas. No siempre le dará buenas respuestas pero estoy seguro que todas serán mejor que las que escribe por aquí. 😉
Fernando, una curiosidad. Esa obsesión enfermiza tuya con los representantes de la Iglesia «aplicando los Evangelios con los niños», ¿viene de alguna dolorosa experiencia personal que quieras contarnos o es simplemente una fantasía tuya?
¿Qué insinúa Jorge? ¿Que alguien podría tener «malas experiencias» o «fantasear» algo turbio con los intachables representantes de Dios en la Tierra? Cuidado con lo que proyecta, que tanta blasfemia junta le va a costar la excomunión.
Magnífico Jorge! como siempre
Citar a Iván Redondo no es la mejor manera de defender sus argumentos, don Cándido.
no hay que matar al mensajero. Es verdad o no que es el último mohicano, el último socialdemócratas. Por qué se lo quieren cargar Trump , para cargarse la Union Europea. si cae está, qué nos queda?
Añado: Si Trump, Netanyahu, Milei y Abascal critican a Sánchez la ubicación es obvia. «A veces uno elige de qué lado estar simplemente viendo quiénes están del otro lado». Leonard Cohen
Lo siento pero no estoy a favor de unos ni otros porque no reconozco ninguna frontera que limite mi libertad y la de los demás… las fronteras son un una imposición artificial de quienes pretenden mantener algún privilegio… doy la bienvenida a todos los seres vivos (de cualquier especie) que elija compartir conmigo este tiempo de bienestar y este espacio de paz… siempre he identificado “bandera” con “bandido”: será porque comparten raíz o también por algo más?
Me temo que el ínclito Fernando Sarabia le pide explicaciones y le da instrucciones sobre lo que debe pensar y como lo debe expresar. Ellos son así. Es lo que hay.
Muy bien, don José Luis: ahora ya sabemos con quién no está usted de acuerdo —ni con unos ni con otros—, aunque seguimos sin saber con quién sí lo está. ¿O es solo usted y el universo, aparte?
¿Sería tan amable de concretar quiénes son, para usted, «unos» y quiénes «otros»? Porque si lee la columna con algo de atención, verá que «unos» (que para usted quizá sean los «otros») hablan de convertir las fronteras en poco menos que trincheras, en cotos privados de caza de inmigrantes; y que «otros» (que a lo mejor son «unos», según su particular visión) hablan de hospitalidad y de cuidar a quienes, por la desgracia que sea, llegan a donde estamos. «Unos» dicen PAM, PAM, PAM. «Otros» preguntan: «¿cómo podemos ayudaros?».
No sé si usted, para no mojarse, se sitúa en esa frontera inexistente entre «unos» y «otros», o más allá de «unos», o más allá de «otros». O en todos los sitios a la vez, en plan cuántico —que probablemente sea lo que mejor encaja con esa «bienvenida a todos los seres vivos, de cualquier especie, que elijan compartir conmigo este tiempo de bienestar y este espacio de paz…», tan zen y, a la vez, tan poco práctica cuando hay gente que se juega la vida en una valla, en una patera o nadando a pulmón. Acláremelo, por favor.
Me explico, Fernando, que a veces, por economía cognitiva no podemos extendernos en detalles. Por supuesto que no comparto la opinión de quienes exigen el retorno y niegan asistencia humanitaria y admiro a quienes se la brindan; pero unos y otros tienen una narrativa en la que dan por hecho la existencia de fronteras como algo inevitable. Mi opinión, y mi deseo, es que desparezcan las barreras que nos dividen y que causan tal injusta brecha que algunos se juegan la vida por atravesarla… y esos algunos son exactamente igual que los demás.
En la anterior crisis de menas propuse a la DGA acoger cinco menores y no quisieron porque eran de los otros, pero si podía acoger de los nuestros.
Cada sufrimiento humano (y no humano) me resta paz.
José Luis, he leído sus columnas, sé interpretar sus valores y admiro su compromiso social. No siempre sus equidistancias resultan fáciles de asumir, aun cuando se trata de valores universales. Están mucho más allá de quienes todavía tienen que aprender el valor de una vida humana como para pedirles que derriben fronteras a otros seres vivos.
Un documento de una mujer cuidadora. de su padres. Por eso, el 14 de julio, mientras estaba en urgencias con mi padre, cogida de su mano para calmarlo mientras lo examinaban los médicos, fue una gran alegría recibir la noticia de que el Congreso había aprobado la reforma de la ley de Dependencia, con la oposición de Vox. A pesar de todo. Sentí que esa ley era para nosotros, que me hablaba a mí. Allí, en el box, vi en el móvil cómo el ministro Bustinduy anunciaba una inyección de 6.200 millones para los cuidados y una refundación del sistema para que las personas mayores puedan envejecer en casa. Poniendo la política al servicio de aquello que hacemos en silencio y con enormes esfuerzos económicos millones de familias. Para eso sirven los gobiernos. Para mejorar la vida de la gente y para garantizar los derechos de ciudadanía de las personas dependientes y sus cuidadores.
Mi gratitud es infinita. Pero apúrense, Gobierno central y gobiernos autonómicos, en su implementación. Que se note en los próximos meses, porque no nos sobra el tiempo, no les sobra el tiempo a las personas mayores. Y es así como se vence a la extrema derecha: con hechos. Y cuidando de nuestros padres y madres como deberíamos haberlo hecho hace años. Para que la dignidad sea algo que tengamos en el principio, en el medio y también en el fin de nuestras vidas.
Si a nivel Estado somos ciudadanos de segunda, que es cierto, imaginaros a nivel DGA y DT, que nos tratan como ciudadanos de tercera, con sus competencias en carreteras secundarias y Autonomicas , carreteras destrozadas y mal señalizadas. Peperos y Voxeros alabando motorlanes, romaredas y demas caprichos inutiles, y el Bajo Aragón abandonado con sus carreteras tercermundistas y peligrosas. Aquello de la paja en el ojo ajeno, de juzgar con severidad los defectos de los demás mientras se ignoran los errores propios, que suelen ser mucho más graves. Hipocresia de primera. Madre que cruz.
A vueltas con la prioridad nacional. La extrema derecha dice que su prioridad son los españoles, Eso dicen, más adelante veremos si es cierto. Dicen que quieren mucho a España, pero muy poco a los españoles. Vamos a verlo.
La extrema derecha, la misma que saca pecho de defender a la clase trabajadora,-Abascal se pone la gorra y se sube al tractor en campaña. ha votado en contra de decenas de medidas de corte social y laboral.Por ejemplo, la reducción de jornada de 40 a 37,5 horas semanales, pero aparte de ella, Vox ha votado en contra de las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), de la reforma laboral, de los permisos por paternidad y maternidad, y a favor de poder despedir a los trabajadores estando de baja. Estas negativas, únicamente en la parte laboral, porque la lista continúa en otros ámbitos.
En contra de todo lo que pueda mejorar la vida de la gente normal
Los de Santiago Abascal también han votado en contra de las ayudas a los agricultores, los mismos que aseguran defender a capa y espada y los mismos que sufren de primera mano las consecuencias de los aranceles impuestos a los productos españoles por el presidente estadounidense, Donald Trump, al que desde la ultraderecha española idolatran. Vox también votó en contra de las ayudas a los afectados por la DANA, sin que se tenga todavía una explicación convincente para aquella decisión, en contra de revalorizar las pensiones y en contra de las ayudas al transporte público para que los ciudadanos pudieran disfrutar de precios bonificados, en lo que respecta a las votaciones de prestaciones sociales.
Es decir habrá muchos pensionistas votantes a VOX, partido que votó en contra de la revalorización de pensiones. Habrá no pocos trabajadores, que se han beneficiado con la subida del Salario Mínimo Interprofeional, que votan a VOX. Podríamos poner más ejemplos. Pero, vamos cada cual es libre de votar a cualquiera, incluso a aquellos que sus propuestas políticas les perjudican. Allá ellos. Me viene a la memoria: «El que por su gusto duerme en el suelo, no merece duelo». Todas las medidas sociales, todas que benefician a ala gran mayoría de los españoles, vota en contra VOX. Esto es masoquismo.
Cándido, tu razonamiento tiene un pequeño problema. Para ti, si una medida lleva la etiqueta de «social», hay que votarla sí o sí. Pues no.
Hay cosas que jamás votaremos, aunque vengan envueltas en papel de «progreso». Por ejemplo, **reducir las penas a violadores y pederastas**. Si una ley contiene eso, se vota en contra, aunque incluya otras medidas estupendas.
Y llamar «masoquistas» a quienes votan distinto de ti porque no han entendido lo que les conviene es de una soberbia bastante considerable.
Menos mal que estás tú para explicarnos cómo debe votar la «gente normal», especialmente la reconvertida tras 12 años de severa confusión.
Revista seguridad social.
Secretaría de Estado de la Seguridad Social y Pensiones
DATOS PRINCIPALES DE LA AFILIACIÓN A LA SEGURIDAD SOCIAL. JULIO 2026 . Los deberían leer los de la prioridad nacional. Ahí tenéis un dato contundente. 3,5 millones de extranjeros afiliados a a Seguridad Social, lo que supone el 15,6 % del total de afiliados. Sus cotizaciones sirven para sufragar en parte las pensiones actuales, incluidas también las de los votantes de VOX. Otro aspecto, los jubilados extranjeros en cambio son muy pocos, porque son la mayoría jóvenes.
La aportación de los trabajadores extranjeros impulsa el dinamismo del
mercado laboral: superan los 3,5 millones de afiliados y suponen el 15,6%
del total.
• España registra un mes de julio con datos históricos de empleo, tras sumar
642.562 afiliados a la Seguridad Social en el último año y superar los
22,5 millones de afiliados en su serie original.
• En julio, el ritmo de creación de empleo se acelera y supera el 2,9%
interanual. Respecto al mes anterior, la afiliación crece en 41.727
ocupados, hasta alcanzar un total de 22.508.065 afiliados, que es el nivel
más elevado de la serie original.
o Desde julio de 2018, hay casi 3,5 millones de afiliados más
• Los registros diarios también se sitúan en cotas históricas, ya que se ha
superado la barrera de los 22,5 millones de afiliados durante gran parte
del mes.
• El crecimiento del empleo es generalizado en todos los territorios y
colectivos y se han superado algunos de los problemas estructurales del
mercado de trabajo:
o La mejora de la calidad del empleo se extiende a todos los grupos de
edad y actividades profesionales
o Crecen las bases medias de cotización, sobre todo entre los más
jóvenes
o Aumentan las horas trabajadas
• La aportación de los trabajadores extranjeros impulsa el dinamismo del
mercado laboral: superan los 3,5 millones de afiliados y suponen el 15,6%
del total.
• A día 30 de julio, había 262.475 afiliados extranjeros regularizados en alta
por el proceso extraordinario.
D.Cándido, has descubierto usted que los trabajadores extranjeros cotizan a la Seguridad Social. Enhorabuena, aunque tampoco parece un hallazgo comparable al descubrimiento de América.
El problema es que de esos 3,5 millones de afiliados pasa directamente a demostrar que la inmigración es beneficiosa para las pensiones. Y no. Para demostrar eso tendría que poner encima de la mesa cuánto aportan en cotizaciones e impuestos y cuánto supone para el Estado todo el gasto asociado presente y comprometido. Y eso demuestra totalmente lo contrario.
Y lo de «sus cotizaciones pagan las pensiones de los votantes de VOX» es especialmente brillante. Las cotizaciones entran en el sistema de Seguridad Social, no llevan una pegatina de «para pensionistas que votan a VOX». Demagogia barata de un colaboracionista con la enseñanza concertada, recauchutado tras 12 años de disfrute.
Pero tranquilo, ha pegado usted el tochazo de la Seguridad Social. Ya podemos cerrar el debate. El PDF ha hablado.
Todos estos trabajaddores extranjeros cotizan a la Seguridad Social, pagan el IRPF, consumen y pagan el IVA. Viven muchos en auténticos cuchitriles con alquileres desorbitados a los españoles. Muchas casas en pueblos no se habitarían. Y trabajando, pagando impuestos. Según nos cuentan, si el hijo de un español va a un hospital será atendido antes que el de un extranjero. Alucinante. Dudo que sea legal. Ah, los 3,5 millones de trabajadores extranjeros vienen a delinquir y a por la paguita.
La evolución de la afiliación extranjera mantiene una trayectoria sostenida de crecimiento. Desde junio de 2022, el número de trabajadores de otros países ha aumentado en más de 1,2 millones. De hecho, el 46,3% del empleo creado desde la puesta en marcha de la reforma laboral corresponde a trabajadores extranjeros.
Este crecimiento se produce además en un mercado laboral en el que la afiliación extranjera presenta una presencia cada vez más diversificada, tanto por sectores de actividad como por modalidades de empleo y formas de participación. Su incorporación se refleja tanto en actividades con una elevada demanda de mano de obra como en sectores de mayor cualificación y en el emprendimiento por cuenta propia.
De los 3.512.223 afiliados extranjeros de media registrados en julio, 2.010.267 son hombres y 1.501.956 mujeres. Las mujeres representan ya cerca del 43% del total de trabajadores extranjeros afiliados.
Alrededor del 27,5% de las personas afiliadas extranjeras procede de países de la Unión Europea.
or nacionalidades, Marruecos sigue siendo el país con más afiliados a la Seguridad Social española y supera los 415.000 cotizantes (415.310). Le sigue Colombia (347.467), Rumanía (342.555), Venezuela (247.209), Italia (223.589), China (136.395), Perú (133.002) y Ucrania (84.599).
Sectores de los trabajadores por cuenta ajena
Si en el conjunto de la afiliación representan el 15,6% de los trabajadores, la aportación de los trabajadores extranjeros resulta especialmente relevante en algunos sectores del Régimen General de la Seguridad Social.
En Hostelería representan el 32,9% de los afiliados; en Agricultura, el 28%; en Construcción suponen el 26,6%; en Actividades Administrativas, el 19,5% y en Transporte, el 18,4%.
También tienen un peso destacado en los sistemas especiales: representan el 46,7% de los afiliados al Sistema Especial del Hogar y el 39,2% del Sistema Especial Agrario.
Más de 531.000 trabajadores autónomos extranjeros
Por otro lado, el número de trabajadores autónomos sigue creciendo y se sitúa en 531.568, lo que supone un 9,2% más que hace un año.
Hay que señalar la presencia creciente de trabajadores extranjeros que emprenden en sectores altamente cualificados como Telecomunicaciones y Programación Informática, donde ya representan más del 33% de los ocupados dados de alta en esta sección de actividad, es decir, ya son uno de cada tres trabajadores por cuenta propia. Destaca también su presencia en otras actividades, como Actividades de los hogares (27,4%), Hostelería (25,6%), Actividades Administrativas (19,3%), Construcción (18,6%) y Actividades Inmobiliarias (18,4%).
¿Alguna vez nos ponemos en el lugar del otro, del que llega? ¿Sabemos quién es, de dónde viene, y por qué viene? No vendrá mal hacer ese esfuerzo. ¿Integración o domesticación del inmigrante?
El libro «La doble ausencia: De las ilusiones del emigrado, a los padecimientos del inmigrado», puede considerarse el testamento científico del sociólogo franco-argelino Abdelmalek Sayad, fallecido en 1998. En el estudio de la integración realizada por Sayad, se hace una crítica demostrando que las políticas migratorias y la visión de Estado no persiguen la construcción de sociedades integradas, sino que exigen al migrante su incorporación (asimilación) a un conjunto de prácticas, ritos y haceres que aparecen como universales y propios de la nación. La diversidad es socialmente juzgada y castigada. Además, esta construcción de la integración desde la identidad y la cultura expulsa e impide a los hijos e hijas de la migración llegar a ser considerados, pese a nunca haber migrado, ya han nacido, en Francia o España, miembros plenos de la sociedad de acogida. Examina algunas de las políticas de integración de inmigrantes (contratos, exámenes, certificados…) desarrolladas en los países europeos. Su trabajo permite observar que estas políticas funcionan como una herramienta más del Estado para determinar quién es auténtico y quién un impostor, y, con ello, reproducen las desigualdades e introducen nuevas dificultades y espacios de expulsión».
Sayad puede considerarse como precursor de los estudios postcoloniales. Principalmente sustentados en sus trabajos a partir de las migraciones de Argelia a Francia, examinando el mantenimiento de aparatos de explotación y subordinación propios del funcionamiento de la colonia. Para Sayad “La situación colonial de ayer y la situación de inmigración hoy –esta no es, por otro lado, más que la prolongación de aquella, de la que es una especie de variante paradigmática.
También resultan muy interesantes sobre el tema de la fallida integración de la población inmigrante en Francia las reflexiones de Louisa Yousfi, militante y escritora, que entró por la puerta grande al panorama literario francés en 2022 con un ensayo corto pero directo, «Seguir siendo bárbaro»- (editado dos años más tarde en castellano por Anagrama y en catalán por Manifest), ensalza las raíces de las comunidades migradas y las anima a no sucumbir a la integración -o “domesticación”, como ella lo define-. Un escrito que incomoda a la sociedad blanca y de derechas, pero que también puede dejar mal cuerpo a ciertos movimientos de izquierda. Nacida en Francia en el seno de una familia arquetípica de la emigración obrera tras la descolonización de Argelia (Cannes, 1988), habla de una generación víctima de un engaño: sé ejemplo, sé el mejor en la escuela y la recompensa será ser considerada hija de Francia. Fue la mejor, sí, pero el racismo continúa exigiéndole desvincularse de sus orígenes y asumir los errores del país de adopción sin derecho a participar en la vida sociopolítica y cultural. Es posiblemente el mejor altavoz del movimiento político descolonial en Europa. Frente a la integración o el radicalismo, defienden una tercera vía, la politización de su voz: somos distintos, pero ni peores ni mejores, no queremos ser salvados, sino que quizá podamos salvaros (de la decadencia ética y política de un continente envejecido que aún no ha asumido los errores de su Historia).
La integración se basa en la idea de que para existir en esta sociedad tenemos que negar todo lo que sustenta nuestra identidad. Debemos dejar de ser como somos, vaciarnos de nuestro idioma, nuestra religión y nuestra forma de vida para no abrazar nada a cambio.
Antes de esta entrevista, quise leer las críticas que le hicieron los medios de derecha. Hay algunas que aseguran que usted “llegó a Francia a morder la mano de la República que la salvó de una muerte civil”. O que su libro es un “libelo contra Occidente y contra la democracia”. ¿Qué le parece?
[Ríe] Me parece genial. Muy propio de la ideología racista de base, esa que cree que deberíamos dar gracias a Francia por salvarnos de nuestro destino salvaje. Pero hay que recordar que si estamos aquí es porque los franceses estuvieron allí antes. Nosotros no le hemos pedido nada a Francia. Pero Francia ha reducido a polvo países y civilizaciones enteras; las ha convertido en analfabetas y las ha hecho incapaces de construirse económicamente.
Sus habitantes tuvieron que irse para sobrevivir. Pero además Francia volvió a esos países que destrozó para buscar mano de obra. Debería darnos las gracias porque hemos construido este país que nos ha oprimido durante 130 años y debería estar muy agradecida de que hayamos sido tan dóciles tanto tiempo. Pero las nuevas generaciones hemos roto con eso. Es una batalla y ya ni hablamos con una parte del tablero político.