En los torneos de ajedrez tanto pueden jugar mujeres como hombres, en los más importantes lo único que excluye es no ser de la élite y es muy, muy raro, encontrar a una mujer. ¿Por qué?
En el ajedrez hay un sistema de puntuación que determina el ranking mundial, este sistema se denomina Elo, en esta lista están todas las per-sonas federadas del mundo. Actualmente la encabeza Magnus Carlsen con 2830 puntos Elo, y la primera mujer es Hou Yifan con 2628 en el puesto 127; la siguiente mujer está en el 309. ¿Es el ajedrez «el juego de la inteligencia», un deporte donde el hombre tiene más capacidad? La res-puesta es NO. Durante años, Judit Polgár (llegó a 2735) estuvo en el top ten. Judit, de niña, cuando ganaba a hombres adultos, pudo ver compor-tamientos indeseables que iban desde poner excusas a no darle la mano al acabar (es costumbre hacerlo), o incluso tiraban las fichas (¿machis-mo?). No sirvió de mucho que Judit ganase el mundial absoluto sub 14 arrasando contra 41 varones, la creencia de que la capacidad intelectual de los hombres era mayor seguía imponiéndose, las frases machistas, hi-rientes y sin sentido seguían siendo comunes entre grandes jugadores. Bobby Fischer: «son débiles» «no deberían jugar al ajedrez». Polgár, con 15 años y 4 meses, destronó a Bobby Fischer como la persona más joven en conseguir el título de Gran Maestro (¿Maestra?). Kasparov: «es una marioneta de circo», «tiene un talento fantástico, pero es una mujer», «una mujer nunca podría ganar al número uno». No sólo le ganó en una ocasión (vencido, le dio la mano sin mirarla), también ganó a Anand, Kar-pov, Topalov, Krámnik, Khalifman, Kasimdzhanov o Ponomariov, todos ellos campeones mundiales. Finalmente la evidencia se impuso y tuvieron que aceptar a Judit Polgár como una igual.
Un día la élite será compartida. Es muy aclaratorio el planteamiento del profesor en neurociencia en la Universidad de Nueva York Wei Ji Ma. Es un disparate comparar a dos grupos por el método de fijarse en los mejo-res. Por supuesto, es más fácil que las estrellas surjan del más numero-so. Comparar el nivel de unos y otras a partir de las puntuaciones de los mejores no es acertado, lo justo es comparar dos grupos utilizando la pun-tuación media de cada uno. Wei, en 2020, comparó todas las personas ajedrecistas de la India, hombres 93,9% y 6,1%, mujeres. Con el método «clásico» de comparación, los hombres arrasan de nuevo, porque el me-jor gran maestro es Vishy Anand 2753, mientras que la gran maes-tro Humpy Koneru «sólo» tiene 2586. Pero resulta que la media de los hombres es de 1434 puntos, 32 por debajo de la femenina. Incluso si se hallaran diferencias de género, Wei Ji Ma asegura que no deberían atri-buirse a causas biológicas, sino a «las desventajas sistémicas y la ame-naza del estereotipo» que sufren de forma tradicional las ajedrecistas.
«Requiere menos esfuerzo intelectual condenar que pensar». Emma Goldman.
Ángel Fernández Balasch


En resumen, ¿no llegan porque, a pesar de tener una igualdad de oportunidades real, les afecta lo que piensen de ellas cuatro mamarrachos supremacistas? ¿Esa es la razón definitiva?
Pues No las deja usted en buen lugar, la verdad.
Cada día es más difícil ser más papista que el Papa.
Requiere menos esfuerzo intelectual condenar que pensar
Buen artículo, que demuestra que no solamente cuenta la igualdad de oportunidades, también influye lo que la sociedad (aún con muchísimo sesgo machista) valora.
La frase final resume perfectamente cómo se moviliza la sociedad en su conjunto. Debemos esforzarnos en transmitir conocimiento y razonamiento informado, y no quedarnos en juzgar la apariencia.