A un gobierno, sea del color que sea, se le ha de pedir altura de miras para lograr el objetivo marcado, que no es otro que conseguir una sociedad más fuerte, con más oportunidades y servicios, en fin, una sociedad equilibrada.
Para eso no valen las frases hechas. Hay que trabajar, sudar, acercarse a los problemas, buscar soluciones, generar consensos y no nuevos conflictos. Porque, de lo contrario, los gobernantes parecen vivir casi exclusivamente de los problemas y no para la búsqueda y la aplicación de alternativas que ayuden a los gobernados.
El presidente Azcón es uno de estos gobernantes que circula de forma temeraria. No duda en conducir en dirección contraria a los intereses de Aragón, porque su única obsesión es atropellar al Gobierno de España. Y mientras, su Ejecutivo sólo se mueve por la energía que ha heredado del gobierno anterior liderado por el PSOE.
En este escenario de confrontación que tanto le gusta y rebusca, no duda en meterse en todos los charcos que le propone su líder desde Madrid con un único objetivo principal: la mejora de expectativas de voto de su partido político, aunque sea a costa de sus propios ideales y de consensos aceptados en nuestro sistema democrático.
Frente a Azcón y el PP, los socialistas preferimos trabajar en soluciones. Anteponemos los intereses de Aragón a los nuestros personales y no nos sumamos a campañas obsesivas contra todo.
En este camino, los diputados del PP en Madrid votaron contra la Agencia Estatal de Salud Pública, a la que opta Zaragoza. Se han opuesto a la propuesta de condonación de la deuda, que para Aragón supone una quita de 2.124 millones de euros, sin ni siquiera debatirla y con el único argumento de que al otro le va mejor.
Pero también han dicho NO a la subida del salario mínimo, a la actualización de las pensiones, a las entregas de dinero a cuenta para las Comunidades o a la senda del déficit, medidas todas ellas objetivamente buenas para Aragón, pues suponen ahorro de gastos y aumento de ingresos para la Administración para facilitar la vida a la gente.
Para mantenerse siempre a la contra, Azcón no tiene problema alguno en inventarse las cifras o exagerar las situaciones. Porque el PP no cambia nada cuando puede hacerlo, pero tampoco quiere que los demás lo hagamos. Es aquella máxima de Rajoy del «cuanto peor, mejor», por eso no quieren que solucionemos algunos de los problemas más importantes, como es el caso de la financiación autonómica.
Todavía más, la obsesión por el NO a todo lo que haga el partido que dirige el presidente Sánchez ha llevado a Azcón a subirse al carro de Vox, como ya ha hecho su amigo Mazón, y ése parece el único proyecto a corto plazo que va a ser genuino de Azcón.
Así, frente a la política de construir, se impone en el PP la estrategia de la descalificación, las mentiras, los insultos y las zancadillas. Y cuando ya no quedan alternativas, su salida preferida es la huida adelante, como la espantada en el Consejo de Política Fiscal y Financiera.
Es un NO por cabezonería. NO por el frentismo territorial. NO por estar más preocupado por otros intereses que por los de los aragoneses. NO, básicamente, porque lo propone el PSOE.
La parálisis del NO nos está haciendo perder el tiempo y el dinero a la mayoría de los aragoneses a los que tiene olvidados. Y Aragón ya merece un SÍ.
Javier Baigorri. Concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Alcañiz

