Cuando alguien empieza un camino no sabe cuánta alegría y satisfacción puede conseguir al recorrerlo, no sabe cuánto tiempo le costará recorrer ese camino, tampoco sabe con quién se cruzará durante ese trayecto, y recorrer ese camino requiere un gran esfuerzo.

Una cosa tengo clara, el día que decidí empezar mi andadura sabía que, con muchas ganas de trabajar, con ilusión en mis sueños, con el apoyo de mí familia y siendo constante, el camino sería más fácil.

Durante años llevo defendiendo una lengua aragonesa, lo chapurriau. Lo hablamos en casa con mi familia, en el bar con mis amigos, la defiendo en multitud de situaciones cuándo lo confunden con sus lenguas hermanas, el catalán y el valenciano, este es mi día a día.

En mi andar he encontrado gente maravillosa que te anima a seguir luchando por una lengua minoritaria en Aragón, que hasta hace poco era de transmisión oral y ahora, gracias a las redes sociales, la gente se atreve a escribir con gran frecuencia y acierto. Las lenguas están para usarlas y son sus propios usuarios los que tendrían que determinar cómo usarlas y como llamarlas, porque ellos son los que mejor las conocen.

En mi pasear he encontrado amigos, hemos formado asociaciones y grupos, estamos disfrutando de nuestro camino, ahora es mucho más ameno y salen muchas tareas y temas de conversación. Nuestra máxima ilusión es defender el chapurriau.

El jueves tenemos una reunión porque el sábado iremos a Zaragoza, tenemos que organizar el viaje. Otro día a Teruel, otro día a… es increíble, siempre hay algo que hacer. Campañas de socios que nos dan su apoyo día a día, mantener vivas las redes sociales, encuentros con partidos políticos para ofrecerles nuestra ayuda, somos el enlace entre miles de personas que hablan chapurriau y los que gobiernan.

El sudor de nuestro esfuerzo nos lleva a mirar atrás y disfrutar de la recompensa, el chapurriau está vivo, lo heredamos de nuestros padres y ahora está presente día a día, ha perdurado en el tiempo durante siglos, se lo enseñamos a nuestros hijos, y ellos serán los transmisores para las futuras generaciones. Lo chapurriau está muy bien representado, en alguna ocasión hemos hablado en la radio, aparece en una sección quincenal del periódico o, por poner algún ejemplo de redes sociales, también aparece en dos fantásticas páginas de Facebook donde en cada jornada multitud de gente nos muestra su camino diario.

Pero también hay que mirar hacia delante y seguir caminando para conseguir una recompensa más ambiciosa, lo chapurriau tiene que ser respetado por todo el mundo, es una lengua aragonesa y como tal tiene que ser reconocida. Conseguiremos una ortografía y una gramática para que todos podamos escribirlo correctamente.

Mi camino se ha cruzado con el de otra gente de Aragón oriental que también defiende su chapurriau, su lengua materna, su forma de hablar y escribir. La recompensa siempre llega, la herencia que nos dejaron nuestros antepasados se llama chapurriau. Nuestra lengua es enérgica, brillante, única y las nuevas generaciones están disfrutando de ella día a día.

Manuel Bel - Valderrobres - El mundo del chapurriau