La albañilería no es oficio fácil; es oficio ancestral que cuenta con herramientas muy sencillas, pero fundamentales; como son la escuadra, la plomada y el nivel. Sin ellas no podrían levantarse convenientemente los edificios, sean estos humildes o palaciegos.

La actuación en la calle Gumá de Caspe es un ejemplo de los resultados que tiene usar bien o mal esos instrumentos o sus sustitutos modernos, como es el rayo láser, para medir alturas, y con ello pendientes. Un error de pocos milímetros puede ocasionar que lo que aparentemente es una superficie perfectamente resuelta acabe dando origen a lo que en Aragón llamamos 'un clote', que se llena de agua cuando llueve.

Yo vi que en las obras de Gumá se utilizaba un moderno láser de luz azulada. Y sin embargo...

Lo difícil no fue colocar las losas de piedra, que lo hicieron pacientemente y han quedado esplendorosas, lo complicado fue conseguir la pendiente y combinarla con las entradas de los edificios ya existentes.

Lo ocurrido puntualmente en una de las aceras no fue impericia, es verdadera dificultad. Pero la crítica política no tiene miramiento ni indulgencia alguna.

Gracias a que ha llovido antes de la inauguración, ha quedado patente el error cometido sin querer, y que ya se ha subsanado.

Al aparecer una foto del charco en Internet la noticia voló por todo Caspe.

Los contrarios, por una u otra razón, a la obra se alegraron: ya tenían ocasión para denostarla e hincar el diente de la protesta.

Las mamás que habían pasado por el lugar se quejaban de que el agua salpicaba cuando pasaban con el carrito de sus niños. Toda la espléndida acera, a ambos lados del tramo de la calle reformada, se secó pronto y bien, pero el agua quedó estancada, formando un amplio clote, frente a Clarel; y el miedo estaba en que si seguía lloviendo acabara entrando el agua a la tienda.

Concluiré recordando el título de un artículo de doña Emilia Pardo Bazán sobre el Naturalismo, pues en Caspe lo ocurrido en la acera de los impares del tramo de la calle Gumá recién transformado acabó siendo "la cuestión palpitante" de las pasadas semanas.

Corregido el error de nivel con diligencia tenemos ya una calle para pasear de amplia factura y aceras.

Que todos los males de Caspe sean como ese clote que se formó de rondón en la calle Gumá, ya reparado.

Alejo Lorén