La pasada semana tuvo lugar el inicio del curso 2026-2027 en la Extensión de la UNED de Caspe. Como se acostumbra a hacer desde hace muchos años, fue un acto solemne y emotivo, que en esta ocasión contó con la presencia del director de la sede central de Calatayud, Luis Joaquín Simón, y con la lección inaugural del curso impartida por la vicerrectora de la institución, Ana Lisbona. El acto fue presidido por la alcaldesa de Caspe, Ana Jarque, y contó con la presencia del diputado provincial Abraham Martínez y otros concejales caspolinos.

Tras la entrega de diplomas y títulos se cerró el acto cantando el himno universitario, de origen medieval, Gaudeamus Igitur.

Ya dije en otras ocasiones que ese himno lo conocíamos bien en Caspe gracias a la erudición y buen hacer didáctico de don Francisco Alloza, un alcorisano que fue profesor de literatura en el Colegio del Pilar que existía en Caspe en los años 40 y 50 del pasado siglo XX.

Quiero resaltar la implicación de la UNED con la sociedad caspolina recordando, no solo las exposiciones de pintura que trae a Caspe, sino algo que me atañe personalmente: el apoyo que me han dado para la conservación en buenas condiciones de gran parte de los libros que he donado a la Biblioteca Municipal de Caspe.

Fue Merche Catalán, secretaria de la UNED caspolina, la que se ofreció y gestionó el dar cobijo y cuidado a esos libros hasta que puedan ser útiles para los lectores caspolinos en la nueva biblioteca que el Consistorio está construyendo en la calle Huerta de la Herradura.

En ese entorno tras el Toril en el que hay dos grandes edificios municipales en construcción, pero que podrán ser orgullo de la ciudad cuando estén terminados y en uso: Biblioteca, Fototeca y Filmoteca, Archivos, Centro Museístico, gran Salón de Actos o Auditorio, y otras dependencias para usos culturales.

En definitiva, la UNED se ofreció a guardar los libros mientras Caspe hace sitio, en moderno edificio con fachada de cristal, para que se conserven y se lean. Gracias.

Alejo Lorén