Había pensado en titular esta columna «Doctor Jekyll y míster Hyde», pero no respondería al sentido que quiero darle, porque el doctor Jekyll sería la parte respetable y míster Hyde sería la parte repudiable. Y al personaje del que voy a escribir no le reconozco ningún aspecto respetable, ya que combina dos personalidades en su peor versión: loco y payaso. Aunque además es un ególatra, abusón y narcisista, tendente al autoritarismo y carente de empatía, compasión y amor al prójimo.
Qué personaje público serio sería capaz de pronunciar estas dos frases: «Cuando eres una celebridad, te dejan hacerlo. Puedes hacer lo que quieras... Agarrarlas por el coño» y "tengo a la gente más leal, ¿alguna vez habéis visto algo así? Podría pararme en mitad de la Quinta Avenida y disparar a gente, y no perdería votantes". Pues sí, aun así y a pesar de su relación con Epstein, del asalto al Capitolio y de sus problemas con el fisco, los votantes permitieron que aunara un poder casi total.
Nerón se consideraba un artista hasta el punto de que poco antes de suicidarse afirmó «qué artista muere conmigo». Nuestro personaje fue y sigue siendo un showman histriónico que despedía aprendices y ahora hace imitaciones ridiculizantes de políticos nacionales y extranjeros, periodistas y minorías.
Nerón mandó construir la Domus Áurea, decorada con oro, y afirmó «ahora por fin puedo empezar a vivir como un ser humano». Su versión actual tiene baños de oro y el dorado reluce ahí donde habita.
Nerón llegó a afirmar que "ningún príncipe antes que yo ha sabido la extensión de su poder", justificando así todos sus excesos. Su némesis lo ha puesto en práctica imponiendo aranceles a amigos y enemigos, jactándose de que le «besaban el culo», concediendo indultos haciendo uso de «poder absoluto», amenazando con apropiarse de estados y naciones, usando las armas contra los débiles y achantándose ante los supuestamente fuertes, como Putin, a quien ha calificado como «genial, astuto, fuerte y brillante», o como a Netanyahu, catalogado como «un buen hombre, héroe de guerra y un gran tipo que no recibe un trato justo».
A la vez que se permite recreaciones virtuales como Papa o Jesucristo o, rizando el rizo, llega a afirmar que al Papa «lo eligieron gracias a mí».


…bueno a ese mismo que le presupone yo lo acompañaria con otro de su misma estirpe,que aun no siendo príncipe vive en un palacio.