Antes de que surgieran esas horribles palabras y confusos conceptos como implementar, monitorizar, el CEO y el DAO, 'creador de contenido' o 'influencer', se tomaba como modelo, ejemplo o fuente de fiabilidad a maestros, profesores, catedráticos o escritores de prestigio.
Detrás de esas personas había un largo camino de aprendizaje, estudio e investigación, avalado por instituciones serias y prestigiosas. Palabras esas, llegadas a través de la Red, entre las que se mueven los jóvenes del siglo XXI como "peces en el agua", sin darse cuenta de que no nadan en un mar inmenso y descontaminado, sino en su simulacro comercial, en una 'piscifactoría controlada'.
Ahora que en la Sala Municipal de Exposiciones del Ayuntamiento de Caspe se muestran las fotografías sobre la vida y trabajos de un arqueólogo caspolino, es el momento de recordar a los muchos profesores y catedráticos caspolinos, esos que sí que eran verdaderos "creadores de contenido" y que ejercieron positiva influencia en decenas de estudiantes que con ellos hicieron tesis doctorales y trabajos de investigación y estudio.
Podemos comenzar recordando a don Sebastián Cirac Estopañán, nacido en el Empedrado, calle que ahora lleva su nombre. Don Sebastián fue eminencia en el estudio de la lengua clásica griega y otras orientales. Estela la de su apellido Cirac que nos lleva directamente a su pariente, Ignacio Cirac, cimera de los actuales estudios de la física cuántica, aunque la emigración de sus padres a Cataluña hizo que ya no tenga la filiación directa caspolina.
Esto de hablar de los catedráticos nacidos en Caspe es un recuerdo de las palabras de uno de los profesores del Colegio en que realicé el bachillerato en Caspe, el llamado Colegio de Nuestra Señora del Pilar (con Manuel Campos, Rafael Cubeles, Francisco Alloza, Goyita Latorre y Marceliano Pérez), en el edificio del convento de San Agustín. Y fue en concreto don Francisco Alloza Belenguer, de inolvidable recuerdo para quienes fuimos sus alumnos, quien nos hizo caer en la cuenta de la cantidad de catedráticos de ascendencia caspolina.
Entre ellos estaba el farmacéutico y edafólogo José María Albareda Herrera, cofundador del Opus Dei y creador del Centro Superior de Investigaciones Científicas, continuación franquista de muchas de las actividades de la Institución Libre de Enseñanza, como la Residencia de Estudiantes, en la zona de la calle Velázquez de Madrid.
Albareda vivió su tiempo en el franquismo, y eso ha servido para que haya sido postergado y despojado de ser considerado, intelectualmente y a nivel académico, como se merecía por su labor intelectual: hasta el punto de que su cuadro y su busto en el CSIC han sido retirados de los lugares de honor en que estaban como correspondía a su labor. Por otro lado, en su pueblo natal se cambió el nombre del Instituto de Enseñanza que ayudó a conseguir y que llevaba su nombre.
De generaciones más jóvenes fueron Manuel Pellicer Catalán, ahora homenajeado en el centenario de su nacimiento con la citada exposición; el geólogo José Manuel "Cuqui" Navarro Latorre, al que llamaban "el maño" en los ambientes universitarios (y cuyo sobrino ha continuado sus inquietudes trabajando, también como geólogo, en la construcción del nuevo Metro de Singapur). Destaca en la generación posterior a Manuel y Cuqui el reputado abogado, catedrático de Derecho Civil, Agustín Luna Serrano, fallecido el pasado día 7 a los 91 años. Todos los citados miembros de familias muy conocidas de Caspe.
Ellos son los caspolinos que no deberíamos olvidar, y ser ejemplo para las generaciones futuras; personas formadas en el estudio, la disciplina y el trabajo intelectual diario. Pero, como tanto los Cirac como los Herrera y Albareda o los Luna Serrano procedían de familias de derechas, han sido olvidados y postergados en un Caspe y una sociedad actual que tiene más consideración por la pertenencia ideológica de una persona que por sus méritos y logros intelectuales.
Decir que también ha habido caspolinos de filiación republicana o de izquierdas, como Leopoldo Bosque o José Buenacasa, aunque en ambos casos prima en su obra y biografía la actuación política militante.
Que la exposición de Manuel Pellicer Catalán sirva de cambio de actitud ante el reconocimiento de los muchos caspolinos dedicados al estudio y la investigación de las más diversas disciplinas a lo largo de la Historia y desde diferentes posturas ideológicas.
Alejo Lorén

