La visita del pasado lunes de la responsable del Instituto para la Transición Justa (ITJ), Judit Carreras, vuelve a poner sobre la mesa una realidad que los vecinos de Andorra y comarca conocen bien: la distancia entre los anuncios institucionales y los resultados reales.

Y es que esta distancia se ha prolongado demasiado en el tiempo. Nos piden más y más paciencia; más y más tiempo para ofertar de nuevo los megavatios sobrantes. He de decir que paciencia ya no nos queda. Seis años es tiempo suficiente para ver algo que, lamentablemente, desde VOX denunciábamos desde el primer día: el cierre apresurado de la central y de la minería en nuestra comarca iba a suponer el desmantelamiento y la ruina de la zona. ¡Ojalá poder decir que estábamos equivocados!

También nos ha llamado la atención que en esta visita, la señora Carreras solo ha hablado de megavatios, de los 900 MW que dejó libres Enel, pero en ningún momento de lo importante: el empleo. Judit Carreras hablaba en politiqués, con mensajes de adjudicar la capacidad a los nuevos promotores antes de fin de año. Ahora bien, en el caso de que generen los megavatios suprimidos, pero no seamos capaces de generar empleo estable y de calidad… ¿de qué tipo de transición estaríamos hablando? Porque a mí me suena más a territorio sacrificado por someterse ante un fanatismo climático que nos ha traído hasta el punto en que nos encontramos.

La verdadera justicia para este territorio no llegará con más visitas de la responsable del Instituto de Transición Justa. Un nombre peculiar, puesto que en Andorra no ha habido transición, ni justa, ni de ningún tipo. Sencillamente no ha existido. Y desde el PSOE, el MITECO y el ITJ se inventarán más visitas para hablar de megavatios —megavisitas podríamos calificarlas— con tal de echar balones fuera y no admitir que sus políticas del fundamentalismo verde han condenado a nuestra tierra.

Esta justicia llegará cuando las familias puedan mirar al futuro con certidumbre, cuando los jóvenes encuentren oportunidades laborales sin verse obligados a marcharse y cuando los compromisos adquiridos se conviertan en realidades.

La transición solo se podría haber considerado justa si hubiera garantizado un futuro mejor para quienes soportaron el coste del cambio. Y, a día de hoy, demasiados vecinos siguen esperando que esa promesa se haga realidad. Unas promesas que, según decía el PSOE en la campaña municipal y autonómica de 2023, iban a dejar 6.000 empleos en Andorra-Sierra de Arcos.

Aroha Rochela. Vox / Andorra