Llego a maquillaje. TVE lo tiene todo listo para la tertulia de La Noche en 24 Horas en la logia del Museo Provincial de Teruel. Es el arranque de temporada, con una emisión especial que pretende dar visibilidad a aquello que desde dentro de la M-30 creen haber entendido como la «España vaciada». Y una piensa, con cierta ilusión: «qué maravilla que vengan a Teruel… qué bien que me llamen… y que, a nivel nacional, pueda analizar la actualidad desde nuestra perspectiva».

Xabier Fortes lo tiene todo organizado: «Tú preguntas a Azcón. Los tertulianos de Madrid, a Pilar Alegría. A Guitarte, uno de cada». Es el guión. Y entre bambalinas, el esfuerzo de quienes sí conocen esta tierra: Juanjo Francisco, exdirector del Diario de Teruel, el equipo de TVE aquí (Silvia Barraca y Pimpi López) y también yo misma, intentando explicar qué es Teruel más allá del tópico. Combatimos estereotipos, ese paternalismo tan bienintencionado como gastado, y tratamos de abrir paso a un debate real sobre qué significa exactamente eso de vacía, vaciada o despoblada.

Pero el guión vuelve a lo de siempre. A las frases recurrentes sobre la belleza de los amantes, el aire medieval, la arquitectura pintoresca... y, cómo no, la sorpresa de ver ¡gente en la calle! «Hay vida en Teruel, y mucha... No es como la esperábamos… ¡Qué maravilloso!». Bla.

La primera pregunta lanza una intención: «¿en qué han cambiado Teruel y el Bajo Aragón en los últimos veinte años?» Ha habido inversiones millonarias, mejora de la calidad de vida, y cada vez más personas quieren quedarse. La tecnología nos acerca, sí. Pero seguimos sin una financiación justa, y las infraestructuras clave, la N-232 y el tren, continúan relegadas. Sin embargo, no hay tiempo para más. La pregunta solo abre paso al menú habitual: la ausencia de Feijóo en el inicio del curso judicial, los insultos en la Asamblea de Madrid, el caso Koldo, las burlas de Vox a la igualdad de género y la Ley Trans, los ataques a Israel en la Vuelta... Y de Teruel, apenas una postal. A la alcaldesa, senadora y miembro de la Comisión de Reto Demográfico, ni la han llamado. A Pilar Alegría, ministra y aragonesa, no se le va a preguntar por las ayudas al funcionamiento ni por sus comparaciones con el cupo catalán. Todo de refilón. Y vuelta al plano general de la plaza del Torico. Qué bonico es.

¿Desde qué lugar se mira cuando lo evidente se convierte en excepción? ¿Qué periodismo necesita descubrir con sorpresa que hay vida en Teruel? Hay algo profundamente desconectado en esa mirada que nos observa como si fuéramos una anomalía. No es maldad, claro. Pero sí una mezcla de ignorancia y buenas intenciones. Como si el centro aún necesitara redescubrir lo que nunca ha querido mirar del todo. El país no se acaba donde terminan las redes de cercanías, ni donde se agotan sus audiencias.

Intento que el presidente regional resuma en dos minutos esa España a dos velocidades. ¿Cómo explicar que en Aragón triplicamos la media nacional de consultorios médicos? No sé si queda claro, pero no hay tiempo para más.

Como Mister Marshall: llegaron, emitieron y se fueron. Fortes, que es muy de Pontevedra y adora las recreaciones medievales, promete volver en febrero, ya sin cámaras, para vivir la fiesta de los Amantes desde dentro. Ojalá.

Pero lo cierto es que la M-30 no necesita venir con focos. Puede y debe venir con escucha. Porque lo que de verdad transforma no es la visita fugaz, sino la presencia comprometida. Y eso, justamente eso, es lo que intentamos desde hace siete años en Alcañiz: no esperar a que el centro mire hacia aquí, sino mover el eje nosotros. Cada edición del Curso Nacional de Periodismo Especializado es una declaración de intenciones. Un esfuerzo enorme, sostenido, que crece cada año y que logra algo tan poco frecuente como traer periodistas de todo el país a mirar desde aquí, con otra perspectiva.

Este lunes ya hablaremos de periodismo y salud mental, de cómo escuchar sin explotar, de cómo contar sin dañar. Aquí no hay caridad mediática. No hay postureo rural ni folklore televisado. Y aunque no salga en el plano general de la plaza del Torico, ni en el resumen del informativo, es desde aquí donde seguimos avanzando, solo con la voluntad sincera de lograr que se nos mire de verdad.

En la puerta del hotel les muestro a la luna llena sobre el Viaducto. «Mirad. A la de hoy, la llaman luna de sangre. Tenemos los mejores cielos de España. Un día subiremos el pico del Buitre, al Observatorio de Javalambre y visitaremos Galáctica, quizá para el eclipse del 12 de agosto». «¿Galáctica? ¿Qué es? En agosto... ¿hay un eclipse? Estamos de vacaciones».

Este martes, frente a la Virgen de Pueyos, vestida de baturra junto a mi hija, le pedía fuerza para mantener todos nuestros empeños, para seguir creyendo y para insistir en nuestras convicciones. No nos cansemos de construir desde este lado del mapa.

Eva Defior. Sexto Sentido