Hoy, 21 de agosto de 2022, puedo decir que cumplo dos años gracias, en buena parte, a vuestro gran trabajo.

Justo hace dos años, sufrí un atropello de un camión cuando iba en bicicleta con tres amigos más y mi hermano. Gracias a la rápida intervención de los servicios de urgencia de Alcañiz, probablemente, hoy pueda estar aquí para contarlo. Me encantaría poder poneros cara a todos los que me socorristeis y daros las gracias personalmente. Cuando veo por las noticias que el gobierno recorta en servicios de urgencias se me hace un nudo en el estómago, pensando que, si vuelve a suceder a alguien algo similar, no podáis llegar a tiempo por la falta de recursos. Solo os tengo que reprochar que no me hicierais una foto en el helicóptero de recuerdo (es broma).

También quiero agradecer el gran trato recibido por todo el equipo sanitario del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, sin olvidarme de nadie, desde los cirujanos que me operaron, a todos los médicos, fisios, enfermer@s, auxiliares y personal de la limpieza que, con una sonrisa y amabilidad, me cuidaban a diario en unos momentos tan difíciles para mí y mi familia. Sin duda, un gran ejemplo de profesionalidad que espero intentar copiar para mi nuevo puesto de trabajo en el mundo de la enseñanza.

Agradeceros a todos los que os dedicáis a la sanidad por la gran labor que hacéis. No es que España tenga una gran sanidad, es que por suerte tenemos a los mejores trabajadores que la desempeñan. Todo lo bueno que hacéis vosotros, lo estropea la burocracia y la pésima política que tenemos en nuestro país, donde fueron incapaces de ponerme una ambulancia para trasladarme de Zaragoza a Barcelona para recibir el cuidado de mis padres, ya que estaba totalmente invalido, al no poder cambiar de comunidad autónoma.

Gracias a todos vosotros, al gran trabajo de los fisios en Barcelona, a mis amigos y sobre todo al apoyo de mi familia, a día de hoy puede decir que estoy prácticamente recuperado y puedo disfrutar de esta nueva vida valorando lo importante que es tener salud.

Ignacio Benito Pellicer. Mazaleón. Correo del lector